Para el calor, cuchara

Puede que parezca una contradicción, porque lo es. Pero la vida se compone también de contradicciones. Y si el cuerpo te pide tomarte un guiso de cuchara en pleno verano, pues te lo tomas y arreando, que no hay que darle explicaciones a nadie.

Tras esta declaración de intenciones, hay que decir que este inicio de verano está siendo inusualmente poco caluroso, por lo que preparar una guiso como el que hice hace un par de días no tiene nada de especial. Sobre todo cuando desde ya declaro que esta comida que prepara mi madre es mi plato favorito.

Estofado de ternera (o macarrones con caldo)

Estofado de ternera

Este plato tradicional, que no he conseguido averiguar si es típido de Alicante, o si existe en otros lugares, me lo prepara mi madre siempre para mi cumpleaños, porque sabe que es mi guiso favorito. La gracia que ella siempre le ha dado es el incorporarle MUCHO clavo de olor, no solo un par de clavitos como hacen en otras casas. Esto hacía que cada vez que me lo preparaba, ya desde la escalera sabía la delicia que me estaba esperando en la mesa.

Yo siempre he fantaseado que se trata de una receta fruto de la fusión entre la cocina tradicional española y la traída en el siglo XVIII por aquellas familias italianas (los Américo, los Salvetti, los Russo, etc.) que vinieron a habitar la hasta entonces desolada Isla Plana de Santa Pola y que se llamó a partir de aquel momento Nueva Tabarca (o isla de Tabarca).

Un muy amigo mío, de Novelda, me sorprendió en una ocasión preguntándome si conocía la receta de los «macarrones con caldo». Me cogió al principio por sorpresa, hasta que caí en la cuenta de que hablaba de esta comida favorita mía, que mi abuela materna llamaba «estofado alicantino». De ahí mis dudas sobre origen y nombre.

  • Carne de ternera para guisar
  • Macarrones lisos (unos 25 grs por persona)
  • 1 hueso de ternera
  • 1 cebolla picada
  • 4 dientes de ajo enteros con piel
  • 1 patata para guisar mediana
  • 2 cucharadas de aceite OVE
  • 1 hoja de laurel
  • 10 clavos
  • 1 y 1/2 vaso de vino tinto
  • Caldo o agua
  • Queso rallado para fundir
Sofreír la cebolla y el ajo junto con el hueso de ternera. Rehogar la carne de ternera. Añadir el vino, el laurel y los clavos. Dejar hervir 3 minutos. Añadir el caldo, que cubra más de dos dedos sobre la carne. Hervir durante 1 hora a fuego suave (25 minutos en olla rápida, con dos rallas). Cuando la carne esté muy tierna, unos 30 minutos antes de servir, retirar el hueso de tenera y añadir la patata cortada en mirepoix y los macarrones. Antes de servir, retirar parte del caldo (colándolo) para servirlo aparte y que cada cual se añada según su gusto. Es un plato que resulta mejor si está caldoso. Añadir queso para fundir antes de comer, al modo de la sopa de cebolla.
Cuando preparamos esta receta en casa, coincidió casi con el lanzamiento del servicio de vídeo de Instagram, así que decidimos experimentar con este servicio y la elaboración del plato. Y el resultado, aquí está.
Lo mejor de todo, mi cara de placer al dar la primera cucharada.
Por cierto, mi sorpresa ha sido agradabilísima al comprobar que esta receta, incluso con la pasta y las patatas, posee poquísimas caloría. Para quienes sigan un plan de Weight Watcher, cada ración de las 2 que salen con la receta indicada, cuenta 9 Pro Points.

11 maneras de llevar… un calabacín

En la historia de la música hay un momento en el que la mandolina se erige en superstar absoluta; se trata de la serenata «De vieni alla finestra» del Don Giovanni de Mozart. ¡Ojalá hubiera yo tenido  la habilidad de tañer la mandolina de ese modo! Pero me tengo que conformar con mi otra mandolina, que además es de las baratas pero que me viene muy bien para la cocina.

Mandolina

En medio de la absoluta y total crisis económica en la que nos encontramos, viene muy bien recurrir a recetas baratas y sencillas. Recetas con las que poder aprovechar el fondo del cajón de la nevera, donde quedaron olvidados por descuido dos calabacines que pedían a gritos ser cocinados de inmediato.

En algún blog que no consigo recordar leí que en España infrautilizamos el maravilloso calabacín, y que lo constreñimos a formar parte de un reducidísimo número de recetas y de elaboraciones. Esto contrasta, por ejemplo, con el papel estelar que esta verdura tienen en la cocina italiana, por ejemplo. Este comentario y esta comparación hirieron mi pundonor, de manera que decidí recordar de qué maneras suelo utilizar el calabacín, e invito a mis lectores a que amplíen esta lista con sus comentarios:

  1. Crema de calabacín
  2. Zarangollo
  3. Tortilla de calabacín
  4. Calabacines rellenos
  5. Formando parte del pisto
  6. Espaguetis de calabacín
  7. Mousakka (cuando uno tiene alergia a la berenjena)
  8. ¿Flores de calabacín?

Ya no se me ocurren más recetas. Así que pido ayuda, por favor. Yo voy a ampliar este repertorio con una receta nueva, de la que forma parte la primera imagen de esta entrada.

PASTEL DE CALABACÍN

Pastel de calabacín con ragú

  • 2 calabacines medianos
  • 1 cebolla
  • 2 vasos de puré de patata
  • 3 huevos
  • 30 grs de Parmesano o Grana Padano rallados
  • 1 cucharada de aceite de oliva (con aroma de albahaca)
  • 2 cucharadas de queso rallado para fundir (Emmental o Mozzarella)
  • Sal, pimienta y perejil picado

Como se muestra en la primera imagen, los calabacines se pelan dejando parte de la piel, que es riquísima en fibra, y con ayuda de una mandolina se corta en rodajas muy finas. Si no se tiene mandolina habrá que recurrir a la maña y al buen pulso. Las rodajas de calabacín, junto con la cebolla cortada en plumas se mezclan con el aciete de oliva y se salpimentan. Se cuecen en el microondas, cubiertos, durante 2 tandas de 4 minutos cada una a máxima potencia (800 W).

Mientras se cuecen los calabacines y la cebolla en el microondas, batimos enérgicamente los huevos, les incorporamos sal, pimienta y el queso rallado. Una vez cocida la verdura, la incorporamos al huevo, pero sin mezclarlo. No se trata de hacer tortilla, sino de que las rodajas de calabacín se empapen. En la siguiente imagen se aprecia cómo me gusta que queden.

Proceso pastel calabacín

En la misma fuenta de cristal donde hemos cocido la verdura, extendemos el puré de patatas que tenemos previamente preparado; este puré puede ser natural o elaborado a partir de copos. Disponemos encima del puré el calabacín. Como se aprecia en la imagen, mantiene su forma y su consistencia porque aunque está cocido, no se ha deshecho. Para que la receta quede bonita, debemos intentar que las rodajas de calabacín se superpongan unas a otras, que no se amontonten. A quien no le guste la verdura tan firme, deberá cocerlo en el microondas durante más tiempo.

Vertemos el huevo que nos haya quedado sobre las verduras y espolvoreamos un poco de queso rallado para fundir. Llevamos el pastel al microondas y lo volvemos a cocer durante 6-8 minutos más, hasta que veamos que el huevo ha cuajado.

Con las cantidades de esta receta salen 4 raciones suficientes. Una sugerencia para servirlo es acompañado de una ensalada de guisantes crudos y con un ragú de ternera.

Enlace: 15 recetas especiales para tupper

Secocina.com

Secocina.com

Hoy nos ha dado bastantes ideas Mari Ángeles Torres en su magnífico blog Secocina.

De este blog no sé si admirar más el contenido propiamente gastronómico del mismo -o sea, las recetas-, o las estupendas fotografías que las acompañan.

Un día es un día: bocadillos

Sé que los tenía programados en el menú semanal. Pero ya que íbamos a cenar bocadillos, ¿por qué no hacerlos un poco especiales? Han dado un poco de guerra, pero tampoco mucha; preparar estos bocadillos ha sido más sencillo de lo que pensaba en un principio.

Lo primero que he hecho ha sido el pan. Un buen pan pita, que con ayuda de la Thermomix he preparado en solo 10 minutos. La receta la saqué de aquí y la he seguido al pie de la letra, con el único cambio de mezclar harina blanca e integral al 50% (ambas de la marca que venden en el Mercadona).

#1

  • 3 tomates rojos (rallados y colados para que pierdan el agua de constitución)
  • Jamón serrano de calidad (solo he gastado una loncha por bocadillo)
  • Queso manchego semicurado
  • Aceite de oliva virgen extra

#2

  • Carne mechada
  • Lechuga (mejor la parte verde, más saludable que la blanca)

#3

  • Hamburguesa de ternera
  • Queso en lonchas
  • Tomate en rodajas finas
  • Pepinillo agridulce en tiras muy finas
  • Cebolla caramelizada
  • Salsa de tomate especiada (tomate frito, azúcar, salsa Worcester, vinagre, comino, canela)
  • Mostaza

Analizando estos bocadillos, veo que he seguido las recomendaciones del doctor Valentín Fuster. Y si bien no es necesario tener una dieta equilibrada en cada comida, sino más bien a lo largo del día o de la semana, en estos bocadillos hay de todo: hidratos, proteínas, verdura, hortaliza, aceite… y un puntito de placer, que tampoco viene nunca mal. Un día es un día.

Enlace: Cómo lograr platos de cuchara más ligeros y nutritivos

Por fin comienzan a notarse los rigores del otoño/invierno, aunque en estas latitudes levantinas no sean más que rigorcillos. Pero ya va apeteciendo tomar más platos de cuchara, sopitas y pucheros. Dejo aquí un enlace donde nos dan consejos para aligerar esos platos, que tienen fama de calóricos y no tienen por qué serlo.

Cómo lograr platos de cuchara más ligeros y nutritivos.

Aparte de los consejos que ofrecen en esta web, aporto yo la conveniencia de desgrasar nuestros caldos. Para ello hay que preparar un caldo como se ha hecho siempre, pero partiendo del agua muy caliente, no de agua fría; además, las carnes hay que limpiarlas de grasa visible antes de cocinarlas. Cuando el caldo esté hecho y limpio de carnes, huesos y verduras, y su temperatura lo permita, se mete tapado en el frigorífico. Al día siguiente, en la superficie del caldo se habrán formado dos capas, una inferior gelatinosa con sustancia de la carne, que podemos dejar, y una sólida de grasa, que se retira con una espumadera o una espátula de cocina. La grasa, por más que la tradición así lo diga, no aporta más sabor a las comidas; en cualquier caso, le aportará sabor a grasa.

Rollo de salmón con caperuza

Para comer hoy he preparado algo sencillo y muy rico. Además, con un bajísimo aporte calórico (tan solo 107 calorías por porción).

Rollo de Salmón con capucha

INGREDIENTES:

  • Salmón ahumado
  • Queso de untar ligero
  • Pimiento del piquillo
  • Sal, pimienta y eneldo.

Mezclar en un cacharro al menos una cucharada colmada de queso para untar con la sal, la pimienta y el eneldo. Una cucharada colmada por cada rollo que vayamos a preparar.

Poner la cucharada de queso en el centro de una loncha de salmón y enrollarlo.

Colocar en cada extremo del rollo (o solo en uno de ellos) un pimiento del piquillo.

Además de esto, y según el menú semanal, he preparado champiñones en el microondas: 1 diente de ajo picado y 2 minutos a 600 W con 2 cucharadas de aceite de oliva; 1 cebolla picada y 6 minutos a 600 W en dos tandas; los champiñones lavados, secados con papel de cocina y cortados, se mezclan con el ajo y la cebolla; yo suelo mezclar también una rama de romero fresco (solo las hojas). Todo lo cuezo en 4 ó 5 tandas de 5 minutos a 700 w.

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