Un caso de voluntad y fuerza para cambiar

Hoy he leído en el diario Información un artículo en el que se trataba el testimonio de una mujer que, con 48 años imprimió un cambio radical a su vida. Pesaba 120 kilos (con 1’58 m de estatura). Fue sometida a una intervención de bypass gástrico y esto, junto con unos cambios radicales en sus hábitos de alimentación y de vida, la han llevado a perder unos 50 kilos. Su vida ha cambiado, su estado de ánimo, su sexualidad, todo.

Artículo: Vivir con 58 kilos menos

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Todo un ejemplo.

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Diagnóstico: obesidad

Aunque ya lo suponía, ahora es oficial: con un IMC de 42’10 ya puedo confirmar que soy obeso mórbido. Además de padecer SAOS (síndrome de apnea oclusiva del sueño), soy firme candidato a padecer

  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Osteoartritis
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Dolores de espalda y articulaciones
  • Infertilidad
  • Etc…

Por suerte, aún no es el momento en que haya desarrollado ninguna de estas dolencias, pero me dirijo a ellas con paso firme. SI NO PONGO REMEDIO.

Finalmente, estoy en manos de una Nutricionista. Fui derivado a ella desde Neumología, donde me supervisan por la SAOS. Y me ha cantado las cuarenta. Así que desde ahora, debo llevar una estricta dieta de 1800 Kcal.

Novedades

Cuando los osos emergen de su cueva, todavía amodorrados tras la larga hibernación, en el exterior el mundo es otro. En la vida son necesarios periodos de descanso, paréntesis en los que meditar y revisar las costumbres, los hábitos que uno lleva a cuestas sin pensar.

calpurniaHoy he terminado de leer uno de los libros más amables que recuerdo, The Evolution of Calpurnia Tate de Jacqueline Kelly. Se trata de una de esas obras que lo reconcilian a uno con la humanidad. Quizá no pase a la historia como la mayor de las obras de la literatura; ¿y qué más da? Pasará a formar parte de mi historia.

El hecho novedoso en sí no es que haya leído esta novela. Sino que haya leído. No hace ni un mes reflexionaba en voz alta sobre el hecho incontestable de que yo tengo una licenciatura universitaria, que tuve grandes inquietudes culturales e intelectuales, que era mentalmente activo y despierto (no puedo decir que extremadamente inteligente, porque uno es consciente de sus carencias). Sin embargo, llevaba años como aturullado. Me daba cuenta daba cuenta de que no conseguía, pese a que en algunos momentos encontraba fuerzas para intentarlo, concentrarme. Llevaba años sin poder ponerme a leer un libro y no sucumbir mil veces a cualquier distracción. No era capaz de seguir el hilo de una conversación o de un razonamiento sin perderme varias veces en sus marasmos. No conseguía recordar las cosas que me decían, apenas dos minutos antes. En el último mes he leído 3 libros ya.

Por fortuna fui consciente de este caótico estado de mi situación, y acudí al médico. Me sorprendió, debo decir, el inusual interés que mostró ante mis explicaciones, y más me sorprendió que me remitiera a un especialista en lugar de dedicarse, como es habitual en él, a quitarle toda importancia a los síntomas que yo le he expuesto las escasísimas veces que acudo allí. Visité al especialista prescrito, se me hicieron pruebas y análisis y el diagnóstico fue, más que negativo, consolador, pues ponía nombre a una situación y por fin alguien me decía que no eran fantasías:

Síndrome de apena oclusiva del sueño, posiblemente producida por obesidad.

La apenea del sueño provoca que el flujo de oxígeno, durante las horas del sueño, se vea interrumpido varias veces a lo largo de la noche. De este modo, el sueño no es reparador, lo que afecta negativamente al rendimiento de la vigilia. Es más, podría incluso afectar a las funciones neurológicas, aunque los análisis de recuento de gases en sangre en mi caso dijeron que no era así.

Masque-Nasal-Pour-CPAP-modele-Mirage-FX-de-Resmed-orthodontiste-chamberland-QuebecEl tratamiento para la apnea es el uso constante e indefinido de un CEPAP nasal (dispositivo de presión positiva continua en las vías respiratorias). Y puedo decir que me está cambiando la vida. Comencé a notar mejoría desde la primera noche que pasé con esa mascarilla insuflándome aire a la nariz. Es cierto que me ha llevado mi tiempo adaptarme; no puedo decir que me acostara sin ansiedad hasta pasados más de quince días. Pero ahora duermo tan bien… descanso tanto… me relajo tan profundamente…

Me siento como si me hubiera despertado de un largo y extraño sueño y ahora todo en el mundo fuera nuevo. Me siento fuerte, me siento enérgico y con ganas. Me siento de nuevo, despierto, ávido de conocer, de leer. Me siento que otra vez soy yo, o algo parecido a lo que era.

Gracias, además, a la constancia y al apoyo de mi pareja, que también está realizando un esfuerzo enorme en otras cosas, veo que puedo conseguir lo que me proponga. Así que ahora, a remotar con ánimos el camino que empecé con este blog: a vencer al demonio de mi sobrepeso.

Visto el éxito de mi consulta médica sobre el sueño, ahora me planteo exponerle una nueva idea absurda: ¿cabría la posibilidad de que tenga tantas dificultades para perder peso porque padezo algún tipo de adicción a la comida? Es cuestión de planteárselo.

Nuevo impulso

Por fin he conseguido sobrepasar mi barrera psicológica. Después del abandono, en el que llegué a volver a ponerme en los 130 kgs, ahora estoy de nuevo en 123,5 kgs. No es gran cosa, lo sé, pero es algo. El miedo al abandono siempre sobrevuela a uno que tiene en mente un objetivo. Durante este tiempo he pensado y he tomado decisiones drásticas de las que no hablaré extensamente, pero que han tenido un fin; y ese fin se ha cumplido: estoy de nuevo en el camino.

Las ayudas, como el viento, puede venir de muchas partes. Yo la he buscado en multitud de usuarios de Instagram (mi cuenta es @okkaro1) que con su ejemplo y su modelo ayudan a querer alcanzar lo que ellos ya han conseguido. Lo he buscado en la lectura de blogs y de libros sobre nutrición, alimentación y salud. Quiero volver a mencionar aquí a la información muy sabia y los consejos que, sin saberlo, me ha dado el dietista-nutricionista Juan Revenga a través de su blog El Nutricionista de la General. A propósito de esto, me parece de lectura obligatoria el post que ha publicado hoy: «A la espera de la nutrición personalizada tenemos… dieta mediterránea»; asimismo son muy interesantes su serie de artículos sobre la “hostoria” de la Dieta Mediterránea.

Alicante: Parque del Monte TossalHoy ha sido un nuevo día de ejercicio. ¡Qué duro se hace ponerse a ello! Pero una vez que has empezado, es tanta la satisfacción que encuentras en el esfuerzo. El lunes de la semana pasada, mi chico y yo fuimos, con nuestra perrita Berta, de excursión a La Font Roja. Me encantó la sensación de cansancio y de pesadez en las piernas, me encantó saber que eran fruto del trabajo duro y no de la desidia ni la flojera.

Voy a traer aquí, a modo de conclusión, la última frase del artículo de hoy de Juan Revenga, que dice lo siguiente:

Nota bene: Debería ser innecesario recordarlo a estas alturas, pero no me resisto: el papel de la actividad física en la “dieta” mediterránea es tan o más importante que el papel de los alimentos.

Por qué no pierdo peso

El pensabundoAl cabo de varios meses sigo estando gordo seboso. Es más, después de una temporada allá por febrero, debido a varios motivo que he medio mencionado ya, en lugar de perder peso, fui recuperando lo poco que había conseguido perder. A este post lo iba a titular «Por qué no consigo perder peso» pero me sobraba el verbo conseguir porque conozco perfectamente la razón de no conseguirlo.

En primer lugar, repito que YO NO ESTOY A DIETA. No quiero estar a dieta ni quiero vivr ni un día más bajo la esclavitud de una dieta. Sin embargo, tampoco quiero seguir viviendo bajo la esclavitud de 40 kilos de grasa abyecta que me sobran. Quiero tener un cuerpo normal, entedido como un cuerpo si bien no atractivo, tampoco repulsivo de ver, entendido como un cuerpo que no produzca por el hecho de existir dolor en las rodillas. Capisci?

Alguien me pregunta -me da la impresión que con un poquito de mala hostia- que cómo es que no adelgazo si “como tan sano”. Y bien, sí, como sano… cuando me ven. Pero lo que no ven es cuando estoy solo y no tengo ganas de complicarme un poquito la vida. La dieta mediterránea bien entendida y bien llevada a cabo sigue siendo mi norte y lo único que me ha convencido ahora mismo de ser lo correcto.

Así que ¿por qué no pierdo peso? Pues porque tengo muy floja la motivación que hace falta para seguir un hábito de vida distinto al que mi cuerpo está acostumbrado. Porque es muy fácil caer en la tentación con mayor frecuencia de la deseable. Porque cuando fui a “clínicas dietéticas” (espero que lo fueran), estaba bien que me dijeran lo que no debía comer, pero eché de menos apoyo psicológico para vencer la desmotivación.

Vídeo: OMG!

WARNING – AVISO – ACHTUNG: Este vídeo no es apto para almas sensibles, ni para vegetarianos convencidos ni, mucho menos, para los vegetarianos en ciernes.

Uno se plantea ciertas cosas después de ver esto.

De todos modos, quizá no deberíamos quedarnos con el hecho de cómo se trata a los animales que luego consumimos. Sino más bien creo que el mensaje del vídeo es que vivimos en una sociedad que ha generado esta barbaridad por el desaforado deseo/necesidad de consumir más más más más.

NOTA: Con este vídeo di en el blog I+D en mi cocina, de Garbancita®

Enlace: comer antes para adelgazar

RelojSegún este artículo parece ser que se ha descubierto que las personas que adelantan la hora de sus comidas (porque en España comemos demasiado tarde) adelgazan. Sin embargo, no dan ninguna explicación de cuáles pueden ser los motivos para ello.

¿Qué opináis? ¿Creéis que tiene alguna influencia la hora a la que se coma? ¿Qué horarios de comidas soléis tener?

Porque no todo es comer menos

Ensalada de veranoAquí dejo el enlace para descargar un documento de 4 páginas de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad donde se dan pautas razonadas sobre cómo se debe afrontar una dieta para bajar de peso. En principio está orientada a pacientes con diabetes, pero no hemos de olvidar que los obesos somos candidatos firmes a padecer esta y otras enfermedades. Así que los consejos son válidos, y van en la línea de lo que yo voy recopilando aquí, pero todos juntos y razonados.

El documento se titula Imagínese delgado.

Chute de fibra

… y minerales y vitaminas y pocas calorías. Hoy para comer me he puesto a mí mismo un platazo (400 gramos) de setas de cardo a la plancha, junto con un delicioso filete de ternera y un vaso de zumo de granada y naranja (con muchísima fibra, que lo he hecho con la TH31 y no le he añadido nada de agua).

Las setas constituyen uno de los grupos de alimentos ideales para los que queremos perder peso, debido a que cuentan con poquísimas calorías, solo 30 Kc por cada 100 gramos. Además, su ídice glucémico es muy bajo (en torno a 15). Al haberlas preparado a la plancha, pero cubiertas con una tapa improvisada de papel de aluminio, han perdido muy poca agua, con los que los 400 grs de la bandeja han ido casi íntegros al plato. Y para masticarlos con calma he estado comiendo durante unos 45 minutos. Todo ventajas.

Ah, y lo mejor de todo es que las setas están de muerte.

la foto

Una cuestión espinosa

Báscula

Mientras que para otros temas casi todo el mundo acerca posturas y dicen más o menos lo mismo, sobre esta cuestión no hay unanimidad. Cada libro, cada web, cada informe que leo se posiciona a favor de la opción A, de la opción B o incluso de la C. La cuestión de la que hablo es de la frecuencia con la que conviene subirse a la báscula para pesarnos, en especial cuando nos encontramos siguiendo algún plan de pérdida de peso.

En su libro Je ne peut pas maigrir, el doctor Pierre Dukan –tan seguro está de la eficacia de su método hiperproteico– afirma que es conveniente que el que sigue su método se suba a la báscula todos los días, para ver cómo su peso baja y de ese modo tener una motivación constante.

Ramón Sánchez Ocaña, en Perder peso para Dummies, dice que es mejor no obsesionarse con el peso, con lo que lo mejor es pesarse como máximo una vez a la semana.

En algunos otros sitios son todavía más precisos al aconsejar que la toma del peso debe hacerse una vez a la semana, el mismo día y a la misma hora, con una ropa similar y en condiciones similares para poder obtener registros de peso comparables.

Bueno, todo esto lo comento porque me he pesado. Después de varios días sin hacerlo. Me he pesado y veo que he subido de peso. Ahá. Siguiendo las recomendaciones, no fallando en nada a mis menús semanales, me he pesado y he aumentado de peso.

No os podéis imaginar lo que he tardado en redactar este post, lo que lo he rumiado para no volver a escribir nada en tono depresivo y desmotivado. Porque no me encuentro en absoluto desmotivado. Al contrario. Estos días, después de ser consciente de este tropiezo, no hago más que repetirme una frase latina que me ha ayudado a recomponerme y a seguir adelante: Per aspera ad astera, que significa algo así como que el camino hacia el éxito está plagado de obstáculos. Así que en cuanto pierda unos cuantos kilos podré saltar esos pedruscos sin problema. ¡Hala!

PS. Por cierto, sería para mí muy motivante si me encontrara con comentarios a las entradas de este blog.

EDITO (28/12/2012): Añado aquí un enlace a un blog que acabo de descubrir y que me está maravillando. Trata precisamente sobre el tema de por qué pesarse y con qué frecuencia.

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