Pequeño regalo de los Reyes Magos

Hoy, tarde de la Noche de Reyes, quiero proponer un sencillo ejercicio para los que no tengan ganas de ir a ver la cabalgata. El ejercicio consiste en leer dos listas de productos que vendrán a continuación y después responder a una pregunta.

Lista 1

Leche, harina, huevos, mantequilla, levadura, azúcar, naranja, limón, agua de azahar y sal.

Lista 2

Leche, suero lácteo, harina de trigo panificable (contiene trazas de gluten), azúcar de remolacha refinada, azúcar invertido, grasa vegetal hidrogenada, huevos (5%), clara de huevo liofilizada, fermento natural, mejorante panario, aromas (entre ellos, naranja y limón), colorante (E-xx2), conservantes (E-x43 y E-xx9), acidulante (E-330), estabilizantes (E-903 y E-570).

Pregunta

Así pues, la pregunta es la siguiente: a la vista de ambas listas de ingredientes, ¿cuál de los dos productos elegiría usted, aunque tuvieran el mismo o similiar aspecto?

Roscón de Reyes

Pues eso, hoy he horneado un par de Roscones de Reyes, siguiendo la receta de Su, del blog Webos Fritos. Del primero de los roscones no voy a poner foto porque es lo que tienen los bocetos, que no siempre acaban con el aspecto que esperábamos. Pero he aprendido rápido del error y aquí está el segundo roscón, que ya está en casa de mi madre esperando a que vayamos mañana a ver qué regalos nos han dejado los Reyes (es para lo único que a día de hoy sigo siendo monárquico).

¿Y qué si un pedazo de unos 4 dedos de ancho nos aporta cerca de 350 calorías? ¿A quién le importa? SOLO LO VAMOS A COMER UNA VEZ AL AÑO. El placer y la ilusión que aportan las cosas que se hacen esperar y que encima hemos elaborado con nuestras propias manos no tiene precio ni cuenta en calorías.

¡Feliz día de Reyes a todos!

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Llega el Gordo Nórdico: sorteo de Navidades

Lo de “El Gordo de Navidad” no sé muy bien a qué se refiere. Tan nunca visto son el de la Lotería como el nórdico-celta-cocacolero señor de traje rojo y armiño (tócate con la ecología). El único gordo de Navidad que conozco es aquel que logra sobrevivir a las cenas y comidas de estas fechas.

Cena Nochebuena

En cuanto a mis sanos propósitos, no he sido capaz de realizarlos todos, pero por lo menos he sido consciente de lo que comía, del cómo, del por qué y de sus consecuencias. He masticado mucho y bien, con lo que las comidas han sido largas: consecuencia, no he acabado con la sensación de estar a punto de estallar. Sin embargo, no ha habido muchas oportunidades de tomar ensalada para el aperitivo; la única, era una ensaladilla con salsa rosa. Sí que he hecho mis postres con fruta, que mi familia me miraba raro. Y por primera vez, y tras haberlo pedido varias veces, el plato principal de la cena de Nochebuena fue de pescado (un delicioso rape en salsa de sidra). Ahora que lo repaso bien, tampoco me porté tan mal como pensaba.

Pues vamos a celebrar que las cosas han ido relativamente bien con un sorteo de Navidad. Para participar, el único requisito será dejar un comentario en el blog. No serán válidos los comentarios en Facebook 😉 ni en Twitter. La fecha límite será el sábado 29/12/2012 a las 12:00, hora de España. El sorteo se realizará entre todos los comentarios recibidos, a los que se asignará un número según su orden de llegada al blog. El premio se podrá recoger en casa, o incluso lo puedo llevar yo, si no es muy lejos de Alicante. En un derroche de gerenosidad, podré enviarlo sin coste alguno a otros puntos de la Península Ibérica. Para envíos a lugares más lejanos, lo siento pero no podré costear los gastos de envío.

Ah, y el premio, que lo olvidaba. El premio es la máquina de hacer pasta Imperia. La máquina no es nueva; pero solo tiene unos 2 años, y apenas la he usado 4 o 5 veces. Viene con todos sus complementos. Y el aparato cortapastas es para hacer tallarines y espaguetis.

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Lo sé, lo sé, esto es casi un chantaje para tratar de obtener más visitas y comentarios a este blog que estoy llevando adelante con esfuerzo e ilusión. Por eso seguirá adelante con un mínimo de 5 participantes; en caso contrario, el premio estará declarado desierto.

Para terminar, aviso de que el próximo apunte en este blog será sobre los peligros de la “barriga cervecera”. Peligros objetivos y apoyados por los datos médicos que he podido comprender

Primera cena de Navidad

Foto 22-12-12 22 13 50Lo que se viene realizando desde más de 10 años yo ya lo considero tradición. Así como lo que se hace desde menos tiempo pero con vocación de que continúe –mira si no chorradas tipo Halloween, Santa Claus y similares, que dentro de nada me veo que se celebra aquí el Congratulations Day–. El caso es que la cena de pre Navidad en casa de mi comadre la venimos haciendo desde hace casi 20 años, con lo cual tiene ya solera.

Foto 22-12-12 23 28 34Anoche fue una de las más concurridas, nos juntamos unas 15 personas, todos amigos de la escuela, más parejas y descendencia. Como no podía cumplir con los propósitos relacionados con el tipo de comida, porque básicamente cenamos hidratos y proteínas, lo que sí hice fue servirme una cantidad que en otro momento hubiera considerado ridículo y masticarlo bien. Lo cierto es que quedé saciado. Y todo estaba delicioso.

Dulce casero para Navidad

Turrón de dátiles

Turrón de dátiles

La receta la publicó recientemente Cristina Galiano. Se trata de un pan de fruta seca, aunque podemos moldearlo en forma de bloque cuadrado, con lo que lo cortaremos con la misma forma que el turrón de Jijona o el de Alicante.

  • 350 grs. de dátiles sin hueso
  • 100 grs. de galletas tipo María o tipo Digestive
  • 30 grs. de margarina o mantequilla
  • 4 cucharadas de coco rallado (unos 30 grs.)

La versión rápida y con Thermomix de esta recera consiste en triturar a velocidad 6-8 todos los ingredientes. Luego amalgamarlos todos con la mano; con el calor de la mano, los ingredientes molidos se compactarán. Después hay que ponerlos en un táper a modo de molde. También se puede hacer con una batidora de mano, pero llevará más tiempo y necesitaremos más paciencia. Por mi experiencia, resulta mucho más rico y de sabor más uniforme si esperamos 3 días para probarlo.

Este tipo de dulces resultan deliciosos, pero no son para atiborrarse con ellos sino para saborearlos, para masticarlos con mucha lentitud de manera que no necesitemos comer muchos, porque su aporte calórico es altísimo, si bien sus beneficios también lo son. Cada porción de 20 gramos tiene 72 Kcal (360 Kcal en 100 gramos), pero es rico en minerales y vitaminas.

Buenos propósitos para las mesas de Navidades: compendio

Esta semana nos encontramos en medio justo del camino; ya han pasado la comida de empresa y la del día de la Inmaculada; y estamos a punto de arrostrar la cena de Nochebuena, la comida de Navidad, así como las respectivas de Nochevieja y Año Nuevo, sin mencionar la cena del Roscón.

De modo que, para tener presentes todos los buenos propósitos que intentaré cumplir en estas ocasiones que quedan, los presento aquí a modo de tablilla de recordatorio.

Propósito #1: El mejor entrante es una ensalada

En lugar de llenar nuestro estómago al principio de la comida con quesos grasos, embutidos y panes, mejor saborear una buena ensalada. Cosa aparte es el marisco, que sí es cosa buena.

Propósito #2: Pon en tu plato lo que vayas a comer

Colocar en el palto lo que creamos que nos vamos a comer, comerlo despacio y no repetir. Si vamos tomando viandas poco a poco, no tendremos sensación de satisfacción hasta que ya sea demasiado tarde.

Propósito #3: Las cosas buenas suceden en la boca

La digestión comienza en la boca, con un correcto masticado de no menos de 20 mascadas. Además, esto permitirá saborear los deliciosos productos que por lo general suele haber en estas ocasiones.

Propósito #4: Y luego dicen que el pescado es caro

Las proteínas y las grasas procedentes del pescado son de muchísma mayor calidad que las de la carne en cualquier ocasión. Una cena de copete no debería ser menos.

Propósito #5: Pequeñas alternativas son grandes victorias

Vinagreta en lugar de salsas. Mayonesa casera en lugar de envasada.  Pan de barra en lugar de colines y panes industriales. Frutas en lugar de dulces para el postre.

A ver si conseguimos cumplir todas estas ideas. No harán que nos pongamos como el de la foto, pero bueno. Tampoco nos sentarán mal y en enero quizá no sea necesario tirarse de cabeza hacia las dichosas “dietas postfiestas”.

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Sexy Santa

Buenos propósitos para las mesas de Navidades V

Si cierro los ojos y me esfuerzo consigo ver dentro de mi cabeza una de esas mesas de Navidad que salen en las películas americanas. Son una feria, un carnaval, una bacanal de comidas y platos deliciosos. Todos y cada uno de los platos son la Shirley Temple de la gastronomía y se me antojan, solo de verlos, inabarcables.

Eso, traído a una celebración patria, se traduce en fuentes de carne inundadas de salsas, de frascos de mayonesa o de salsa rosa, de bandejas con el fondo grasiento, de dulces y delicias monacales –que en este caso no es un sinónimo de ‘austeras’–. Pero aquí estoy yo para darle un giro a esto, con permiso.

Propósito #5: Pequeñas alternativas son grandes victorias

Las crudités son una magnífico entrante. Unos bastones de zanahoria, de apio o de pepino para mojar en una deliciosa salsa ligera de yougur y limón, o de queso batido bajo en grasas, o en un guacamole son una buena alternativa a los embutidos, quesos grasos, croquetas y otros fritos.

En lugar de salsa, limón o vinagreta. Los langostinos mojados en una salsa de soja alñada con wasabi están deliciosos. O unas gotas de limón sobre las rodajitas de pulpo. Vinagretas y salsa ligeras hay mil y una circulando por la red y en los libros de cocina.

Si no obstante apetece algo con mayor consistencia, no sería mala idea recurrir a nuestra turmix y hacer en casa una mayonesa, que está mucho más rica que cualquiera que se compre. Y la salsa rosa es sencillísima de hacer, y deliciosa. En lugar de salsas comerciales, salsas hechas en casa.

Mejor pan casero que de barra, y mejor de barra que industrial. ¿Cuánta gente ha preparado pan en casa? Aparte del placer que proporciona el haber hecho algo uno mismo, cuando se le coge mañan el pan hecho en casa está muchísimo más rico que el que se pueda comprar ya hecho. Y lo mejor es que no tiene la cantidad enorme de mejorantes que tienen otros. En todo caso, el pan de barra comprado en panadería es mucho mejor alternativa que los colines, tostadas extrañas y demás productos embolsados.

En lugar de postre, fruta. Se tiene la costumbre de terminar las cenas de Navidades con el típico turrón, mazapanes, polvorones, etc. Pero una cena tiene su conclusión ideal con una pieza de fruta, que ayuda a bajar el índice glucémico de la comida previa. Y de entre todas las frutas, quizá la reina para estas ocasiones sea la piña, por sus características “quemagrasa” además de su fantástica aportación de fibra. Los dulces, que son fabulosos, mejor dejarlos para un rato más tarde, separados de la comida.

Buenos propósitos para las mesas de Navidades IV

España está situada en gran parte sobre una península. Siempre me resuena en la cabeza aquella frase de primaria (o no sé yo si es de antes, de cuando iba al parvulario en la Academia Cruz) donde se definía con entrañable soniquete aquello de «Una Península es una porción de tierra rodeada de agua por todas partes menos por una llamada is… mooooooo». Y lo que no es península es ínsula. O sea, que estamos rodeados de agua. Las estadísticas y la propaganda nos dicen que, tras Japón y Noruega, somos el país con la más activa flota pesquera del mundo. Verdad será.

Y sin embargo, no sé por qué me da la sensación de que en España comemos poco pescado. Al menos los jóvenes y los de mi generación, en general, comemos poco pescado. Otra cosa es la de mis padres y mayores, que ellos sí que saben. ¡Qué curioso!

Tanto las carnes como el pescado tienen colesterol. El colesterol forma parte de todos los animales. Pero todos los alimentos hay que tomarlos en conjunto, no pensando en los beneficios de cada una de las comidas. Y luego cada alimento tiene múltiples elementos, unos positivos y otros no tanto, que son importantes para nuestro organismo por el hecho de equilibrarse unos con otros.

Propósito #4: Y luego dicen que el pescado es caro

Omega 3

El pescado es la mejor fuente de hierro que existe, junto con las carnes rojas. Ni las espinacas ni las lentejas, a pesar de lo que afirma el saber popular, son competencia en cantidad de hierro. El pescado, también como la carne roja, tiene colesterol. Pero a diferencia de la carne, el pescado es una riquísima fuente de grasa insaturada omega 3, que tiene la capacidad de hacer bajar el colesterol malo de nuestra sangre y hacer subir el colesterol bueno. Además, se ha demostrado que el ácido graso omega 3 iene otros beneficios para los consumidores, como un aumento del rendimiento intelectual así como un descenso de los índices de depresión.

El pescado y el pollo son las proteínas más recomendadas para personas con problemas de hipertensión (y un obeso es una bomba de hipertensión andante). Precisamente por vivir en medios salados (hablo del pescado, claro; del pollo no sé por qué), sus cuerpos son capaces de aislarse de los niveles de sodio del agua marina, por lo que es mentira que un pescado sea salado; si no lo aliñamos bien, el pescado es de sabor más bien soso-dulce.

Los pescados de carnes rosa o anaranjada son ricos en una sustancia antioxidante que les proporciona ese color y que procede de las algas marinas de las que se alimentan. De los pescados, esas sustancias antioxidantes pasan a nuestro cuerpo.

Las beneficiosas sustancias que nos aportan los pescados se dan incluso en los pescados de lata. Atún, sardinas, mejillones en conserva son igual de sanos que frescos; y en muchos casos son mucho más cómodos.

Conociendo todos estos beneficios, no entiendo por qué seguimos pensando que el pescado es caro.

Buenos propósitos para las mesas de Navidades III

Sonrisa

Todas las cena y comidas de las Navidades no tendrían sentido sin el hecho de que en ellas se habla; se habla mucho. Nos juntamos con familiares o con amigos o con compañeros en un ambiente que no es el cotidiano. Y lo hacemos en torno a una mesa repleta de alimentos.

En estos momentos suele darse la oportunidad de probar bocados que no tenemos a nuestro alcance todos los días, bien porque su precio no permite frecuentarlos, bien porque los tenemos asociados y restringidos en nuestra imaginación a este tipo de celebraciones.

En uno o en otro caso, en esas ocasiones el mundo se condensa, como si de un agujero negro se tratara, en un solo punto de nuestra anatomía. De ahí el buen propósito número 3.

Propósito #3: Las cosas buenas suceden en la boca

Todos los expertos aseguran que para comer correctamente es necesario masticar cada bocado al menos 20 veces ya que la digestión no comienza en el estómago sino en la boca; al masticar se liberan enzimas que proceden de la saliva y que dan comienzo a la tarea de descomposición de los alimentos en diferentes nutrientes. Por otro lado, masticando a conciencia se evita que los alimentos lleguen casi enteros al estómago, donde se “descompondrían” produciendo molestos gases.

Para comer así de despacio hay que seguir una serie de pautas:

  1. Utilizar, si es posible, cubiertos pequeños. En cualquier caso, comer a bocados pequeños. Tras llevar la comida a la boca, dejar los cubiertos en la mesa y dividir la atención entre la masticación y las conversaciones.
  2. Masticar muchas veces. Al principio será necesario concentrarse y contar cada mascada. Como mínimo 20 veces. Algún autor dice que no menos de 36.
  3. A mitad de la masticación, apartar la comida con la lengua hacia un lado de la boca y tragar la saliva que se ha generado y que ya lleva una enorme variedad de sabores.
  4. Continuar masticando hasta que la hayamos reducido casi a la consistencia de una papilla. Es el momento de ingerirla.
  5. Esperar al menos 20 segundos antes de atacar el siguiente bocado.

Hasta aquí la parte práctica de masticar bien. Pero el comer despacio tiene otra ventaja menos fisiológica y es la posibilidad de disfrutar de los sabores de los alimentos –a veces manjares– que nos llevamos a la boca.

Desde el punto de vista del control de peso, el comer despacio tiene una importancia enorme. De hecho, muchos autores y dietistas centran en la masticación a conciencia gran parte de la efectividad de una dieta de pérdida de peso. Los autores de La cocina de la salud, Fuster, Adrià y Corbella, afirman sobre el acto de comer a conciencia que consiste en

poner atención a lo que se come y parar cuando ya no se tiene hambre, aunque quede comida en el plato.

Al comer a conciencia, despacio, se saborean los alimentos, incluso se pueden descubrir sabores que antes pasaban desapercibidos cuando no comíamos, sino que engullíamos; además, con el tiempo y la práctica en escuchar las señales de nuestro propio cuerpo se puede aprender a comer solo lo que este necesite; y sobre todo se aprende a «distinguir entre el apetito por un sabor y el apetito por una cantidad» (Fuster, V. et alii: 2010. Pág. 157)

Pero antes decíamos que estas comidas y cenas tan entrañables también son la ocasión para reencontrarse con amigos y familiares… con los que no siempre le apetece a todo el mundo reencontrarse  –pero esa es otra historia–. Comer y charlar, con calma, sin prisas, permite disfrutar de la comida y de la compañía. No por casualidad en todas las culturas del mundo las celebraciones se realizan en torno a los alimentos; esto es un recuerdo atávico de cuando las comunidades de humanos primitivos comían todos juntos, al abrigo de una cueva, en torno al fuego.

Buenos propósitos para las mesas de Navidades II

Propósito #2: Pon en tu plato lo que vayas a comer

Sé que suena a obviedad, pero no lo es en absoluto. Existen estudios serios que dicen que la misma cantidad de comida en un plato grande da la impresión de ser una cantidad menor que si está dispuesta en un plato más pequeño. Esto tiene relación con la ilusión óptica de que un círculo rodeado de otros círculos parece que tiene tamaños diferentes dependiendo de si los que le rodean son mayores o menores que él.

Basado en Fuster, V. et alii: 2010. Pág. 127

De manera que si desde el primer momento tenemos en nuestro plato toda la comida que creemos que vamos a comer, aunque sea de cada uno de los servicios, correremos menos riesgo de comer en exceso o de repetir porque al ver el plato lleno en nuestro cerebro se grabará el mensaje de que esa comida es más que suficiente.

Quizá el propósito podría reformularse del siguiente modo:

Cómete solo lo que ya te hayas puesto en el plato

Porque en realidad, de lo que trata este propósito es de comer con moderación, que significa comer lo que se cree que va a ser suficiente para no quedarse con hambre y no más de lo necesario.

Por otro lado, si desde el principio tenemos en nuestro plato todos los langostinos que creemos que vamos a comernos, los iremos pelando uno a uno y disfrutando de cada uno de ellos, con lo que comeremos menos que si los pelamos todos y los comemos todos de una vez. Debemos recordar que para la pérdida de peso es importante masticar muy bien (en teoría un mínimo de 20 veces) cada bocado. Y así podremos saborear los alimentos y educar el paladar para reconocer sabores, texturas y matices. Y quizá poco a poco nuestra relación con la comida irá cambiando y en nuestra mente cambiará la percepción de que comer bien es comer mucho por es comer mejor.

Buenos propósitos para las mesas de Navidades I

Aún no ha terminado noviembre y por todas partes, en especial en los comercios grandes, ya parece que estemos en Navidad. Es lo que tiene la necesidad de vender y la competencia entre las firmas.

De modo que no me parece descabellado ir desgranando una serie de ideas que, a modo de cartilla de propósitos, debería por mi propio bien tener presentes cuando me siente delante de las pantagruélicas mesas de Nochebuena, Navidad y Nochevieja.

Pero es que en España estas cenas/comidas opíparas tienen su línea de salida muchos días antes de la Navidad. No hablemos ya de las cenas/comidas de empresa (merecerían capítulo aparte por la influencia que sobre su desmesura suele tener el alcohol que ahí se ingiere). Pero en cosa de dos semanas nos encontramos en gran parte de España con uno de nuestros famosos “puentes”. ¿Y es que quién no tiene una madre, hermana, tía o prima que no se llame Inmaculada, Concha, Inma, Conchi, Macu o similares? Es curioso que solo este nombre, el de los Josés y el de las Pilares lleva a la gente a congregarse alrededor de las mesas.

En el caso del día 8 de diciembre, se me antoja que es como un ensayo general para lo que llegará en Navidad. Así que es el momento perfecto para poner a prueba una primera versión de los propósitos que iré exponiendo. De modo que aquí va el primero.

Propósito #1: El mejor entrante es una ensalada

Si hay varias ensaladas, tomar de la que vaya aliñada con aceite de oliva. Si todas llevan mayonesa u otras salsas, mejor la que lleve pescado, marisco o sucedáneo. Si todas las ensaladas -más bien “ensaladillas”- te parecen peligrosas, quizá sea mejor  pasar de ellas e ir a por otro tipo de entrantes o bien reservarse directamente para el primer plato .

Está demostrado que los hidratos de carbono de combustión lenta, como las hortalizas de una ensalada, aumentan más rápidamente la sensación de saciedad. De ahí que sea conveniente empezar por ella; así evitaremos hincharnos en platos sucesivos que de seguro serán más suculentos.

Además, la otra alternativa de entrantes que suele servirse en estas cenas son bandejas de embutidos, tablas de quesos o platos de marisco. Del marisco ninguna objeción, al contrario. De los embutidos, si se trata de un buen jamón o un buen lomo embuchado, tampoco muchas objeciones. En cuanto a los quesos, dando por sentado que no serán en ningún caso quesos frescos bajos en grasas, es mejor probarlos con moderación si queremos controlar las calorías de estas comidas. Ninguna prohibición, pero mucha moderación.

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