9 consejos, no dietéticos, para perder peso y mejorar la salud alimenticia.

Resulta que la concursante de Masterchef Lidia Folgar, expulsada en mi opinión de manera injusta a las puertas de la semifinal, es una experta dietista-nutricionista. Y además, es autora de artículos en su blog propio y en otros dedicados a esa disciplina científica. Buceando por las entradas de su blog, he dado con el siguiente artículo, que recomiendo leer por los consejos tan acertados y juiciosos que Lidia ofrece.

Consejos no alimentarios cuando se necesita adelgazar

Aprovecho para dejar aquí también un enlace a la entrevista que a Lidia Folgar le ha realizado el también dietista nutricionista Juan Revenga.

Ideas para cenas ligeras y rápidas de preparar.

Me acabo de topar con estas sabrosas combinaciones de alimentos con los que preparar ricas cenas en muy pocos minutos. Aunque la página debe de proceder de algún país americano, seguramente de México, con ayuda de las imágenes podremos saber rápidamente en qué consisten estos platos.

Cenas rápidas y ligeras.

¿Se os ocurren otras combinaciones u otras recetas sencillas para preparar cenas nutritivas y rápidas? Podéis dejar todos los comentarios que queráis.

Un caso de voluntad y fuerza para cambiar

Hoy he leído en el diario Información un artículo en el que se trataba el testimonio de una mujer que, con 48 años imprimió un cambio radical a su vida. Pesaba 120 kilos (con 1’58 m de estatura). Fue sometida a una intervención de bypass gástrico y esto, junto con unos cambios radicales en sus hábitos de alimentación y de vida, la han llevado a perder unos 50 kilos. Su vida ha cambiado, su estado de ánimo, su sexualidad, todo.

Artículo: Vivir con 58 kilos menos

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Todo un ejemplo.

Diagnóstico: obesidad

Aunque ya lo suponía, ahora es oficial: con un IMC de 42’10 ya puedo confirmar que soy obeso mórbido. Además de padecer SAOS (síndrome de apnea oclusiva del sueño), soy firme candidato a padecer

  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Osteoartritis
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Dolores de espalda y articulaciones
  • Infertilidad
  • Etc…

Por suerte, aún no es el momento en que haya desarrollado ninguna de estas dolencias, pero me dirijo a ellas con paso firme. SI NO PONGO REMEDIO.

Finalmente, estoy en manos de una Nutricionista. Fui derivado a ella desde Neumología, donde me supervisan por la SAOS. Y me ha cantado las cuarenta. Así que desde ahora, debo llevar una estricta dieta de 1800 Kcal.

Enlace: La dieta del aburrimiento

Sigo vivo y sigo por aquí. Lo que sucede es que atravieso una etapa de sequía imaginativa, que no de desmotivación, sino todo lo contrario. Continúo con el método Weight Watchers y bajando kilos a un ritmo moderado, que es como debe ser.

Hoy quiero compartir y hacer referencia a una entrada del blog Gastronomía y Cía. Básicamente viene a decir que la mayoría de dietas de adelgazamiento adolecen de falta de variedad y que muchas fracasan porque quienes que la siguen terminan sucumbiendo al aburrimiento. Contra ello: dieta mediterránea.

alimentos

No han sido mis últimas semanas muy fructíferas en nuevas recetas. He preferido ir a lo seguro y conocido antes que innovar. Quizá lo más nuevo es el descubrimiento de lo riquísimo que está el cuscús con hervido de verduras; y si se elaboran, tanto el cuscús como el hervido, con un caldo de verduras que tengamos preparado, mucho mejor y más sabroso.

Hace un par de días preparé un pastel de queso. Sin embargo, estando como estaba delicioso, tengo que perfeccionarlo y ver el modo de elaborarlo sin esa contundente base de galleta. Cuando tenga la información la pondré por aquí.

Mi primera semana con Weight Watchers

Weight-Watchers-1Ha pasado ya una semana. Al final me decidí y acudí al centro entulínea de Weight Watchers de Alicante donde me dieron las instrucciones y las ideas para empezar. Hoy he ido a mi primer pesaje y a mi primera reunión y estoy contento: 1’5 kgs menos.

De este programa me está gustando ver que no se trata de ninguna dieta. No hay restricciones, ni normas, ni “milagros”. Tan solo se trata de ser consciente de lo que comes y tomar decisiones consecuentes. Y eso casi nunca lo hacemos. Cuando estamos a dieta miramos lo que comemos hasta el milímetro, mientras que cuando no estamos a dieta nos dejamos vencer por tentaciones y por ese “hambre hedonista”, que llaman en WW, que es el que nos hce llevar una alimentación inadecuada.

Durante esta semana en la que he perdido 1 kilo y medio no me he privado de dulces, ni de pan, ni de paella en dos ocasiones. No me he privado de nada. Pero sí es cierto que me he controlado venciendo al apatetito irracional por comer algo cuando en realidad no tenía hambre. Y me he controlado sin apenas esfuerzo, solo siendo consciente de lo que iba a comer y lo que me supondría a medio plazo.

Además, solo en esta semana ya he descubierto algunas recetas que van a incorporarse a mi repertorio habitual. Algunas de ellas las iré compartiendo por aquí, en cuanto las vuelva a hacer y les consiga hacer fotografías adecuadas (que ahora tengo mi iPhone en el médico y no tengo una cámara decente).

Así que mi primera evaluación de entulínea es muy positiva. Pienso continuar por el momento.

Acercándome a Weightwatchers

3552123084_28b0cb7484Hoy he pasado por delante del local de reunión de Entulínea de Weightwatchers y me he decidido a entrar. Sé que en varias ocasiones he dicho que no estoy a dieta y que no quiero estarlo. Sin embargo me ha sorprendido que la información recibida coincide casi al 100% con el planteamiento que llevo, al menos a nivel teórico, desde que comencé con este blog. No se trata de una dieta al uso, de una dieta restrictiva o de una dieta que haya que estar mirándoselo todo constantemente; más bien consiste en llevar una vida y una alimentación saludables, pero con el añadido del apoyo de grupos en la misma situación que uno para mantener la motivación. Precisamente aquello que hace unos días escribía que echaba en falta en otras dietas teóricamente muy buenas.

Lo estoy pensando. No voy a decir que ya estoy decidido totalmente, ni que me muestre reacio. Lo estoy pensando. En cualquier caso, si hay que ver una parte menos positiva, hay que hacer un desembolso económico que, aunque no es muy fuerte, ahora mismo hay que contar hasta 100 antes de llevarla a cabo.

Por qué no pierdo peso

El pensabundoAl cabo de varios meses sigo estando gordo seboso. Es más, después de una temporada allá por febrero, debido a varios motivo que he medio mencionado ya, en lugar de perder peso, fui recuperando lo poco que había conseguido perder. A este post lo iba a titular «Por qué no consigo perder peso» pero me sobraba el verbo conseguir porque conozco perfectamente la razón de no conseguirlo.

En primer lugar, repito que YO NO ESTOY A DIETA. No quiero estar a dieta ni quiero vivr ni un día más bajo la esclavitud de una dieta. Sin embargo, tampoco quiero seguir viviendo bajo la esclavitud de 40 kilos de grasa abyecta que me sobran. Quiero tener un cuerpo normal, entedido como un cuerpo si bien no atractivo, tampoco repulsivo de ver, entendido como un cuerpo que no produzca por el hecho de existir dolor en las rodillas. Capisci?

Alguien me pregunta -me da la impresión que con un poquito de mala hostia- que cómo es que no adelgazo si “como tan sano”. Y bien, sí, como sano… cuando me ven. Pero lo que no ven es cuando estoy solo y no tengo ganas de complicarme un poquito la vida. La dieta mediterránea bien entendida y bien llevada a cabo sigue siendo mi norte y lo único que me ha convencido ahora mismo de ser lo correcto.

Así que ¿por qué no pierdo peso? Pues porque tengo muy floja la motivación que hace falta para seguir un hábito de vida distinto al que mi cuerpo está acostumbrado. Porque es muy fácil caer en la tentación con mayor frecuencia de la deseable. Porque cuando fui a “clínicas dietéticas” (espero que lo fueran), estaba bien que me dijeran lo que no debía comer, pero eché de menos apoyo psicológico para vencer la desmotivación.

Cómo planifico mi menú semanal

En el utilísimo blog Directoalpaladar, hoy han publicado una entrada que en seguida me ha plantado en la cabeza la idea para la presente entrada. Aunque esta semana he fallado y no voy a reiterar las excusas que vengo poniendo desde hace unas semanas (que no por ciertas cansan menos), sigo en mis trece sobre las ventajas de elaborar un plan regular de comidas. Y creo que una planificación semanal es la más idónea porque nos permite tener en cuenta los productos de la temporada, así como organizar nuestras compras para poder tener los productos más frescos que sea posible.

Para elaborar mi menu de comidas de la semana siguiente, lo primero que hago es cogerme la tablet y sentarme delante del frigorífico. De esta manera puedo contar con los productos de los que ya dispongo, con lo que que solo tengo que comprar una parte mínima. Esto es muy útil especialmente a final de mes, lo que en los últimos tiempos viene siendo ya desde el día 10, aproximadamente.

A la hora de decidir qué platos formarán parte de mi menú, trato de recordar las sugerencias de los muchos blogs de cocina y de nutrición que sigo, algunas de las cuales guardo en mi cuenta de Evernote. Últimamente tengo muy presentes los menús y las recetas que proponen en la web de la Fundación Dieta Mediterránea. Pero también me fijo en las recetas que publican genios como Ernest Subirana, del blog Cocina Sana con Ernest Subirana, o Su, de Webos fritos. Tampoco me olvido de blogs como Directoalpaladar o Gastronomía&Cía. En cuanto a las maneras de preparar la comida y de organizarme hago mucho caso (y por ahora me va bien) a los consejos de Cristina Galiano. Mis fuentes son más numerosas, pero la lista sería enorme.

Por supuesto trato de seguir la famosa proporción de macronutrientes para una dieta saludable:Proporción macronutrientes

Pero no nos engañemos, ni tengo los conocimientos, ni el tiempo ni las ganas de hacer esto de manera TAN estricta. Creo que para esto sirve más fijarse en lo que hacían nuestras madres y abuelas; ellas se acordaban de si el lunes habías comido tortillas para no ponerte un huevo en el plato antes del viernes, o de cuánto tiempo hacía que no habías catado las lentejas. Mi manera de proceder se basa más en esta actitud.

Lo que hago es distanciarme (literalmente, echo mi silla hacia atrás para alejarme de la pantalla del ordenador) y así poder tener una visión global del menú de la semana. De este modo me resulta más sencillo no repetir productos, no olvidar otros, tener en cuenta el equilibrio entre verduras, cereales, carnes, pescados, huevos y legumbres. También puedo de este modo ver qué día de la semana me viene mejor incluir alguna “licencia”.

Otras ventajas de este trabajo de planificación semanal son, en primer lugar, el ir nutriendo un repertorio de ideas, recetas y menús, que van siendo muy útiles conforme su número va creciendo. En segundo lugar, esta visión global de lo que comemos a lo largo de la semana nos permite tener en cuenta el principio de que no es tan importante llevar una alimentación perfectamente saludable en cada una de las comidas, sino que los beneficios se producen al mantener un equilibro a largo plazo.

La gran mentira de la Dieta Mediterránea en España

España va bien. Tenemos a “la Roja”, que da satisfacciones día sí y día también. Tenemos a varios deportistas que “olé sus webos”. Tenemos unas playas que ni las de Honolulú (sic). Y comemos de $@€#% madre. No es que España vaya bien, es que en España se vive como Dios.

Los españolitos, ya desde que la literatura lo atestigua, nos mecemos entre una insufrible continua depresión y una exaltación hiperbólica sin venir a cuento. No es que seamos el país de las dos Españas, es que esas dos Españas se alternan; somos una España ciclotímica. Y en lo que respecta a nuestra alimentación van tres cuartos de lo mismo. Ahora (e insisto en el “ahora”) se nos llena la boca con que nuestra comida es la mejor porque seguimos la Dieta Mediterránea y patatín y patatán.

Que la Dieta Mediterránea es una de las más saludables que existen en el mundo no lo dudan ya ni los científicos, que lo han conseguido demostrar. Pero como apunta hoy Juan Revenga en un interesantísimo artículo, si tantas bondades tiene nuestra Dieta Mediterránea, ¿por qué aumenta tan rápidamente el número de obesos en nuestro país?

Pues no hay que investigar mucho, la verdad. En España NO SEGUIMOS LA DIETA MEDITERRÁNEA. Cacareamos mucho lo benéfico de esta dieta, pero a la hora de la verdad son escasísimas las familias -y mucho menos los individuos, ya que la familia aún sirve de reservorio de buenas costumbres alimenticias- que la siguen de manera natural, espontánea; a la mínima de cambio, nos vamos a McDonald’s a celebrar un cumpleaños o un “porque-sí”; o nos inflamos a chorizos y morcillas del pueblo, que son mediterráneos, oiga. ¿Hacen falta más ejemplos?

La Dieta Mediterránea es la mejor que tenemos, sí. Sobre todo si la siguiéramos. Además, nuestro chauvinismo os hace creer que solo la comida española es mediterránea, cuando es precisamente su variedad (tanto de productos como de nacionalidades) una de las claves de sus bondades y beneficios.

Recomiendo también leer esta noticia aparecida hoy: http://www.abc.es/salud/noticias/cada-menos-espanoles-siguen-dieta-14433.html

Por cierto, yo hoy como sobras de un fabuloso día en el campo:

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Con los restos de una ensalada de habas, me he hecho puré de habas con surimi y atún en aceite.

Además, llevo pan mojado con el caldo de una escalibada y un tomate cortado con AOVE y sal.

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