Dulce casero para Navidad

Turrón de dátiles

Turrón de dátiles

La receta la publicó recientemente Cristina Galiano. Se trata de un pan de fruta seca, aunque podemos moldearlo en forma de bloque cuadrado, con lo que lo cortaremos con la misma forma que el turrón de Jijona o el de Alicante.

  • 350 grs. de dátiles sin hueso
  • 100 grs. de galletas tipo María o tipo Digestive
  • 30 grs. de margarina o mantequilla
  • 4 cucharadas de coco rallado (unos 30 grs.)

La versión rápida y con Thermomix de esta recera consiste en triturar a velocidad 6-8 todos los ingredientes. Luego amalgamarlos todos con la mano; con el calor de la mano, los ingredientes molidos se compactarán. Después hay que ponerlos en un táper a modo de molde. También se puede hacer con una batidora de mano, pero llevará más tiempo y necesitaremos más paciencia. Por mi experiencia, resulta mucho más rico y de sabor más uniforme si esperamos 3 días para probarlo.

Este tipo de dulces resultan deliciosos, pero no son para atiborrarse con ellos sino para saborearlos, para masticarlos con mucha lentitud de manera que no necesitemos comer muchos, porque su aporte calórico es altísimo, si bien sus beneficios también lo son. Cada porción de 20 gramos tiene 72 Kcal (360 Kcal en 100 gramos), pero es rico en minerales y vitaminas.

Con carnes mucho mejor

Me refiero a la fruta, por supuesto.

Por todas partes leo –y más de una vez yo lo he escrito– la recomendación de tomar un desayuno sustancioso y saludable, que incluya hidratos de carbono de absorción lenta (pan integral, por ejemplo), un lácteo, proteína y fruta. FRUTA. Y en alguna que otra de estas fuentes se dice que el tomar la fruta en forma de zumo, en lugar de tomarla entera, es un mal menor. Pero todos recomiendan el consumo de la fruta entera. Y picado por la curiosidad y por este inconformismo mío con el «porque sí» me he lanzado a tratar de averiguar el motivo de esta recomendación; más bien, el motivo de que se desaconseje tomar la fruta en zumo.

El consumo de frutas enteras, incluso con su propia piel, ofrece numerosos beneficios:

  • aporta fibras que ayudan al tránsito intestinal
  • la mayoría de las vitaminas se encuentran bajo la piel
  • el hecho de tomar más tiempo en comerlas que en beberlas aumenta la sensación de saciedad

Pero parece que el principal motivo, el más complejo de explicar, pero el que me parece más lógico, tiene que ver con el índice glucémico (IG). El índice glucémico es, en resumen, la capacidad que un alimento tiene para elevar en sangre la cantidad de insulina necesaria para “digerirlo”; de manera que un alimento con IG alto, generará mayor cantidad de insulina que uno de IG bajo. El exceso de insulina en sangre es causa (al parecer no es efecto) de sobrepeso.

Algunos alimentos tienen un IG alto (azúcar, cereales refinados, carnes grasas…) y otros un IG bajo (cereales integrales y no procesados, frutas y verduras crudas, pescados…). Además, algunos alimentos tienen la capacidad de hacer disminuir el IG de una comida (no de un solo alimento, sino del global de lo que se toma en una comida). De entre estos, los más importantes son las fibras presentes en las verduras de hoja y las frutas enteras.

Tomemos una naranja a modo de ejemplo. Una naranja por sí misma proporciona  una energía de 45 Kilocalorías por cada 100 gramos. Lo cual no es mucho. De modo   que si ingerimos una naranja grande, con ella tomaremos unas 130 Kcal. Si la bebemos en zumo –dando por hecho que no le añadimos azúcar–, la ingesta de calorías es solo de esas 130 Kcal, y ya está. Sin embargo, si tomamos la fruta entera, aparte de los beneficios que ya he apuntado más arriba, el “efecto” de esas 130 Kcal en nuestro cuerpo será sustancialmente menor, como si en lugar de eso tomáramos solo unas 80 Kcal, debido a la capacidad que tiene la fibra de los gajos de naranja para hacer bajar el IG de lo que consumimos.

De ahí que por todas partes esté comprobando que se le dé importancia a consumir frutas enteras si queremos favorecer la pérdida de peso.

Es la misma razón por la que se recomienda acompañar las comidas con ensaladas abundantes, ya que el IG de las verduras crudas es mucho menor que las mismas verduras cocinadas; y por otro lado, su capacidad de hacer disminuir el IG global es también mayor.

EDITO: Aunque no es el objeto de esta entrada, y no es una dieta que yo me haya decidido a seguir a rajatabla, recomiendo pasar por el sitio oficial del doctor Michel Montignac, que es el gran impulsor de las dietas basadas en el IG. De ahí, es muy interesante ver la tabla de índices glucémicos de los alimentos, aunque no es muy completo. Además recomiendo la lectura de su libro Comer, adelgazar y no volver a engordar (Montignac, M.: 2004. Barcelona: Salsa Books); que el título no lleve a engaño, no se trata de ninguna «dieta milagro».

Desayuno de categoría

Temperatura domingo

Esta mañana de domingo hace frío. O al  menos eso dicen los termómetros, porque yo aún no he asomado la nariz fuera de casa y aquí dentro está la estufa encendida desde que he emergido de debajo del nórdico. Y este domingo –y por otro lado todos los domingos hasta que pase Reyes– estoy solo en casa porque mi chico no libra los fines de semana, que tiene que vender mucho.

 Hago un paréntesis para reflexionar sobre un famoso anuncio de una compañía de seguridad y alarmas. Sale mi admirado Juan Ramón Lucas afirmando «El último lugar donde te gustaría estar solo es en tu propia casa». ¿Ah, sí? Pues a mí es precisamente donde más me gusta estar cuando estoy solo. Cierro el paréntesis.

Sin embargo, me asomo a la ventana y veo que hay un sol espléndido. Así que todas mis hormonas, enzimas, proteínas y demás químicas del cuerpo se me activan. Dentro de un momento me calzaré las zapatillas deportivas y me pondré mi chándal. El aspecto que me da es como de dominguero abotargado, pero es el comienzo. No había declarado antes que por fin me puse en marcha y me hago mis varias sesiones semanales de caminata intensa; unos 45 minutos cada vez, a buen ritmo; y algunas de esas veces voy a compañero de mi perrita Berta.

Sol de domingo frío

Pero antes he tomado mi desayuno saludable, comme il faut. Según Cristina Galiano y otros autores, el desayuno ideal se compone de:

  1. Un lácteo. Se puede combinar con café, que contra lo que se cree, no aporta calorías
  2. Una fruta cruda. No en zumo, porque es importante que conserve su fibra. Sin embargo, si no se tiene costumbre o tiempo de desayunar bien, un zumo de naranja puede servir para abrir el apetito y tomar el resto más tarde
  3. Un hidrato de carbono de absorción lenta como pan o cereales
  4. Una cucharada de aceite de oliva, mejor que mantequilla
  5. Alguna proteína: jamón serrano sin la grasa, queso o huevo

Desayuno

En cuanto suba este post recogeré el fregadero. Tenderé una lavadora que acaba de terminar y me pondré en marcha. A la calle.

Me gustan los domingos. Mejor dicho, me gustan las mañanas de domingo.

Encuesta: ¿Cómo es vuestra relación con el desayuno?

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