9 consejos, no dietéticos, para perder peso y mejorar la salud alimenticia.

Resulta que la concursante de Masterchef Lidia Folgar, expulsada en mi opinión de manera injusta a las puertas de la semifinal, es una experta dietista-nutricionista. Y además, es autora de artículos en su blog propio y en otros dedicados a esa disciplina científica. Buceando por las entradas de su blog, he dado con el siguiente artículo, que recomiendo leer por los consejos tan acertados y juiciosos que Lidia ofrece.

Consejos no alimentarios cuando se necesita adelgazar

Aprovecho para dejar aquí también un enlace a la entrevista que a Lidia Folgar le ha realizado el también dietista nutricionista Juan Revenga.

¿Un cambio de tendencia en la absurda cantidad y calidad del modelo alimenticio de los Estados Unidos?

Para bien o, en mi opinón, para mal desde hace unos 60 años los Estados Unidos se han convertido en el modelo al que todos los países occidentales aspiramos parecernos. Sea suspirando para imitarlos, sea para criticarlos con inconfesable envidia. Este modelo del mundo es fuente de no pocas cosas buenas, pero también de muchísimas cosas nefastas. De las que hablo ahora son de sus productos alimenticios. Un país que, careciendo casi de gastronomía autóctona, exporta al mundo a través de sus películas y series de televisión las glorias de la comida precocinada, de los “fast food”, de los refrescos hiperazucarados, no deberíamos tenerlo de modelo; y sin embargo…Exif_JPEG_PICTURE

Hoy he leído un artículo muy interesante sobre la supuesta tendencia en los Estados Unidos de Norteamérica hacia el paulatino abandono de la comida precocinada a favor de una alimentación más sana y tradicional. Espero que en Europa, donde copiamos como monas todo lo que hacen en los EE.UU. también acabemos copiando, más pronto que tarde, esa moda tan saludable.

Salto a la comida sana en los Estados Unidos

Fuente: El Mundo, 03/04/21015

Aprovecho para gritar que me parece un crimen premiar a los niños con ir a comer a McDonald’s o a BurguerKing, o sitios similares. Sus productos no son nada saludables, y más que como un premio se les debería considerar un castigo. Una hamburguesa puede ser muy saludable si la prepara uno mismo en casa. Mi receta de hamburguesa es la siguiente:

-Ir al mercado.

-Saludar a mi carnicero de confianza.

-Pedirle que me pique 1 kg de carne de ternera y 250 grs. de carne magra de cerdo (a veces, con un guiño, me dice que me pone al mismo precio unos restos de una pieza de excelente calidad pero que para filetes se vende mal porque son trozos feos).

-Pasar por los puestos de verduras para que no falten en mi nevera. Tampoco frutas.

-Ir a casa, mezclar la carne picada con las manos limpias con 1 cuchardita rasa de sal y un poco de pimienta. Ahora que lo pienso, casi siempre hago la mezcla con guantes de látex, no por higiene (ya he dicho que las manos las limpio bien), sino porque así la carne picada no se pega y desperdicio menos.

-Dejar reposa la mezcla de carne un mínimo de 2 horas, bien cubierta con plástico de cocina, en el frigorífico.

-Moldear con las manos unas bolas de 125-150 grs. cada una. Darles forma de hamburguesas. Congelarlas bien envueltas en film de cocina, y guardadas bien en tápers de calidad, bien en bolsas herméticas.

Desde que las preparo de este modo, puedo asegurar que no echo para nada en falta las pseoduhamburguesas de ninguna cadena americana. Además, ando con mucho tiento de no comprar bandejas de carne picada que venden en muchos supermercados y en las que, si uno se molesta en leerlo bien porque lo ponen con una letra diminuta para que resulte difícil darse cuenta, no está escrito que lo que compras se trate de carne, sino de “preparado cárnico”.

Un caso de voluntad y fuerza para cambiar

Hoy he leído en el diario Información un artículo en el que se trataba el testimonio de una mujer que, con 48 años imprimió un cambio radical a su vida. Pesaba 120 kilos (con 1’58 m de estatura). Fue sometida a una intervención de bypass gástrico y esto, junto con unos cambios radicales en sus hábitos de alimentación y de vida, la han llevado a perder unos 50 kilos. Su vida ha cambiado, su estado de ánimo, su sexualidad, todo.

Artículo: Vivir con 58 kilos menos

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Todo un ejemplo.

Nueva música

Aquí dejo un nuevo experimento musical que he hecho. A ver si gusta.

Novedades

Cuando los osos emergen de su cueva, todavía amodorrados tras la larga hibernación, en el exterior el mundo es otro. En la vida son necesarios periodos de descanso, paréntesis en los que meditar y revisar las costumbres, los hábitos que uno lleva a cuestas sin pensar.

calpurniaHoy he terminado de leer uno de los libros más amables que recuerdo, The Evolution of Calpurnia Tate de Jacqueline Kelly. Se trata de una de esas obras que lo reconcilian a uno con la humanidad. Quizá no pase a la historia como la mayor de las obras de la literatura; ¿y qué más da? Pasará a formar parte de mi historia.

El hecho novedoso en sí no es que haya leído esta novela. Sino que haya leído. No hace ni un mes reflexionaba en voz alta sobre el hecho incontestable de que yo tengo una licenciatura universitaria, que tuve grandes inquietudes culturales e intelectuales, que era mentalmente activo y despierto (no puedo decir que extremadamente inteligente, porque uno es consciente de sus carencias). Sin embargo, llevaba años como aturullado. Me daba cuenta daba cuenta de que no conseguía, pese a que en algunos momentos encontraba fuerzas para intentarlo, concentrarme. Llevaba años sin poder ponerme a leer un libro y no sucumbir mil veces a cualquier distracción. No era capaz de seguir el hilo de una conversación o de un razonamiento sin perderme varias veces en sus marasmos. No conseguía recordar las cosas que me decían, apenas dos minutos antes. En el último mes he leído 3 libros ya.

Por fortuna fui consciente de este caótico estado de mi situación, y acudí al médico. Me sorprendió, debo decir, el inusual interés que mostró ante mis explicaciones, y más me sorprendió que me remitiera a un especialista en lugar de dedicarse, como es habitual en él, a quitarle toda importancia a los síntomas que yo le he expuesto las escasísimas veces que acudo allí. Visité al especialista prescrito, se me hicieron pruebas y análisis y el diagnóstico fue, más que negativo, consolador, pues ponía nombre a una situación y por fin alguien me decía que no eran fantasías:

Síndrome de apena oclusiva del sueño, posiblemente producida por obesidad.

La apenea del sueño provoca que el flujo de oxígeno, durante las horas del sueño, se vea interrumpido varias veces a lo largo de la noche. De este modo, el sueño no es reparador, lo que afecta negativamente al rendimiento de la vigilia. Es más, podría incluso afectar a las funciones neurológicas, aunque los análisis de recuento de gases en sangre en mi caso dijeron que no era así.

Masque-Nasal-Pour-CPAP-modele-Mirage-FX-de-Resmed-orthodontiste-chamberland-QuebecEl tratamiento para la apnea es el uso constante e indefinido de un CEPAP nasal (dispositivo de presión positiva continua en las vías respiratorias). Y puedo decir que me está cambiando la vida. Comencé a notar mejoría desde la primera noche que pasé con esa mascarilla insuflándome aire a la nariz. Es cierto que me ha llevado mi tiempo adaptarme; no puedo decir que me acostara sin ansiedad hasta pasados más de quince días. Pero ahora duermo tan bien… descanso tanto… me relajo tan profundamente…

Me siento como si me hubiera despertado de un largo y extraño sueño y ahora todo en el mundo fuera nuevo. Me siento fuerte, me siento enérgico y con ganas. Me siento de nuevo, despierto, ávido de conocer, de leer. Me siento que otra vez soy yo, o algo parecido a lo que era.

Gracias, además, a la constancia y al apoyo de mi pareja, que también está realizando un esfuerzo enorme en otras cosas, veo que puedo conseguir lo que me proponga. Así que ahora, a remotar con ánimos el camino que empecé con este blog: a vencer al demonio de mi sobrepeso.

Visto el éxito de mi consulta médica sobre el sueño, ahora me planteo exponerle una nueva idea absurda: ¿cabría la posibilidad de que tenga tantas dificultades para perder peso porque padezo algún tipo de adicción a la comida? Es cuestión de planteárselo.

Nuevo impulso

Por fin he conseguido sobrepasar mi barrera psicológica. Después del abandono, en el que llegué a volver a ponerme en los 130 kgs, ahora estoy de nuevo en 123,5 kgs. No es gran cosa, lo sé, pero es algo. El miedo al abandono siempre sobrevuela a uno que tiene en mente un objetivo. Durante este tiempo he pensado y he tomado decisiones drásticas de las que no hablaré extensamente, pero que han tenido un fin; y ese fin se ha cumplido: estoy de nuevo en el camino.

Las ayudas, como el viento, puede venir de muchas partes. Yo la he buscado en multitud de usuarios de Instagram (mi cuenta es @okkaro1) que con su ejemplo y su modelo ayudan a querer alcanzar lo que ellos ya han conseguido. Lo he buscado en la lectura de blogs y de libros sobre nutrición, alimentación y salud. Quiero volver a mencionar aquí a la información muy sabia y los consejos que, sin saberlo, me ha dado el dietista-nutricionista Juan Revenga a través de su blog El Nutricionista de la General. A propósito de esto, me parece de lectura obligatoria el post que ha publicado hoy: «A la espera de la nutrición personalizada tenemos… dieta mediterránea»; asimismo son muy interesantes su serie de artículos sobre la “hostoria” de la Dieta Mediterránea.

Alicante: Parque del Monte TossalHoy ha sido un nuevo día de ejercicio. ¡Qué duro se hace ponerse a ello! Pero una vez que has empezado, es tanta la satisfacción que encuentras en el esfuerzo. El lunes de la semana pasada, mi chico y yo fuimos, con nuestra perrita Berta, de excursión a La Font Roja. Me encantó la sensación de cansancio y de pesadez en las piernas, me encantó saber que eran fruto del trabajo duro y no de la desidia ni la flojera.

Voy a traer aquí, a modo de conclusión, la última frase del artículo de hoy de Juan Revenga, que dice lo siguiente:

Nota bene: Debería ser innecesario recordarlo a estas alturas, pero no me resisto: el papel de la actividad física en la “dieta” mediterránea es tan o más importante que el papel de los alimentos.

Still alive!

BertaSí, todavía sigo por aquí, dando guerra y dándome guerra.

Mi plan de pérdida de peso va… cuesta abajo. El desánimo, el calor, la desgana pudieron conmigo. En momentos escasos levanto cabeza y aún creo que será posible.

Lo malo no es el volumen, ya lo dije en su momento. Lo malo es la salud. Hoy he ido al médico de cabecera y este me ha remitido al neumólogo por una posible “apnea del sueño”. Tengo la cita el día 5 de septiembre (¡asombroso, menos de un mes de espera!). Según mi doctor, no debería haber relación de causa-efecto entre mi obesidad y el poco o nulo descanso de mis noches de sueño. A ver qué dice el especialista.

Hace demasiado calor. Es insoportable.  Y no ayuda nada para la motivación con respecto al ejercicio físico. No hay ganas, y las pocas que hay con el calor se derriten.

Creo que haré un par de semanitas de hiperprotéica, por aquello de ver un resultado a corto plazo y a ver si así uno se motiva. ¡Qué aburrimiento de cuerpo!

En fin, lo principal: dejar constancia de que sigo vivo.

Reflexión sobre las ensaladas mediterráneas

Voy a proponer uno de mis juegos. Solicito a todos que decidáis de la siguiente lista qué producto sabéis que NO forma parte de la dieta mediterránea:

  • Tomate
  • Lechuga
  • Pimiento
  • Aguacate
  • Trigo

Estoy convencido de que muchos de vosotros habréis rechazado al aguacate por carecer de carta de naturaleza mediterránea. Pero yo me pregunto, ¿acaso el tomate es originario de estas latitudes? No lo es, y no por ello forma parte indisociable de nuestra dieta y gastronomía habituales. Es más, muy cerca de donde vivo, en Callosa d’En Sarrià, se cultivan enormes cantidades de aguacates (así como del delicioso Níspero de Callosa). De modo que, ¿por qué no integrarlo en nuestra dieta, siendo como es tan saludable si se consume con moderación?

Poniendo pues en práctica esta microrreflexión, presento aquí una ensalada que me he preparado para llevar hoy al trabajo, y no tener que renunciar ni al sabor ni a la calidad de mi comida:

ENSALADA MEDITERRÁNEA

Ensalada mediterránea

  • 6 tomates cherry
  • 1/2 aguacate
  • 1/2 cebolla tierna
  • 1 puñado de trigo tierno cocido
  • 1 puñado de altramuces pelados
  • 1 zanahoria rallada
  • 3 espárragos finos en conserva
  • 5 aceitunas de preparación casera (o de las que os gusten)
  • 4 sardinas a la plancha
  • 20 grs de lascas de queso parmesano (o grana)
  • 1 cucharada de aceite OVE
  • Sal

No hay necesidad de explicar cómo prepararla, pues se trata de una sencilla ensalada. Las únicas sugerencias serían utilizar altramuces preparados en casa, dejar enfriar las sardinas después de asadas y quitarles la piel y utilizar un aguacate más bien firme que blandurro.

Los altramuces son mi descubrimiento más reciente. Se trata de una legumbre muy afianzada en Europa. En España se la consume casi exclusivamente en salmuera, como aperitivo de barra de bar, en compañía de una cerveza. Pero el altramuz tiene curiosas ventajas, como el ser uno de los vegetales con más proteínas que existen (más que la soja, por ejemplo). La introducción de legumbres en nuestra dieta servirá para aportar proteínas de altísima calidad, que si se combinan con cereales (en el caso de esta ensalada, trigo cocido), podrían incluso sustituir las de origen animal ya que juntas suplen las unas las carencias de los otros, y viceversa.

En una próxima entrada explicaré cómo preparo los altramuces, y propondré una receta que ayude a sacarlos del platillo de la barra del bar y darles un mundo más amplio.

Acercándome a Weightwatchers

3552123084_28b0cb7484Hoy he pasado por delante del local de reunión de Entulínea de Weightwatchers y me he decidido a entrar. Sé que en varias ocasiones he dicho que no estoy a dieta y que no quiero estarlo. Sin embargo me ha sorprendido que la información recibida coincide casi al 100% con el planteamiento que llevo, al menos a nivel teórico, desde que comencé con este blog. No se trata de una dieta al uso, de una dieta restrictiva o de una dieta que haya que estar mirándoselo todo constantemente; más bien consiste en llevar una vida y una alimentación saludables, pero con el añadido del apoyo de grupos en la misma situación que uno para mantener la motivación. Precisamente aquello que hace unos días escribía que echaba en falta en otras dietas teóricamente muy buenas.

Lo estoy pensando. No voy a decir que ya estoy decidido totalmente, ni que me muestre reacio. Lo estoy pensando. En cualquier caso, si hay que ver una parte menos positiva, hay que hacer un desembolso económico que, aunque no es muy fuerte, ahora mismo hay que contar hasta 100 antes de llevarla a cabo.

Por qué no pierdo peso

El pensabundoAl cabo de varios meses sigo estando gordo seboso. Es más, después de una temporada allá por febrero, debido a varios motivo que he medio mencionado ya, en lugar de perder peso, fui recuperando lo poco que había conseguido perder. A este post lo iba a titular «Por qué no consigo perder peso» pero me sobraba el verbo conseguir porque conozco perfectamente la razón de no conseguirlo.

En primer lugar, repito que YO NO ESTOY A DIETA. No quiero estar a dieta ni quiero vivr ni un día más bajo la esclavitud de una dieta. Sin embargo, tampoco quiero seguir viviendo bajo la esclavitud de 40 kilos de grasa abyecta que me sobran. Quiero tener un cuerpo normal, entedido como un cuerpo si bien no atractivo, tampoco repulsivo de ver, entendido como un cuerpo que no produzca por el hecho de existir dolor en las rodillas. Capisci?

Alguien me pregunta -me da la impresión que con un poquito de mala hostia- que cómo es que no adelgazo si “como tan sano”. Y bien, sí, como sano… cuando me ven. Pero lo que no ven es cuando estoy solo y no tengo ganas de complicarme un poquito la vida. La dieta mediterránea bien entendida y bien llevada a cabo sigue siendo mi norte y lo único que me ha convencido ahora mismo de ser lo correcto.

Así que ¿por qué no pierdo peso? Pues porque tengo muy floja la motivación que hace falta para seguir un hábito de vida distinto al que mi cuerpo está acostumbrado. Porque es muy fácil caer en la tentación con mayor frecuencia de la deseable. Porque cuando fui a “clínicas dietéticas” (espero que lo fueran), estaba bien que me dijeran lo que no debía comer, pero eché de menos apoyo psicológico para vencer la desmotivación.

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