Mi primera semana con Weight Watchers

Weight-Watchers-1Ha pasado ya una semana. Al final me decidí y acudí al centro entulínea de Weight Watchers de Alicante donde me dieron las instrucciones y las ideas para empezar. Hoy he ido a mi primer pesaje y a mi primera reunión y estoy contento: 1’5 kgs menos.

De este programa me está gustando ver que no se trata de ninguna dieta. No hay restricciones, ni normas, ni “milagros”. Tan solo se trata de ser consciente de lo que comes y tomar decisiones consecuentes. Y eso casi nunca lo hacemos. Cuando estamos a dieta miramos lo que comemos hasta el milímetro, mientras que cuando no estamos a dieta nos dejamos vencer por tentaciones y por ese “hambre hedonista”, que llaman en WW, que es el que nos hce llevar una alimentación inadecuada.

Durante esta semana en la que he perdido 1 kilo y medio no me he privado de dulces, ni de pan, ni de paella en dos ocasiones. No me he privado de nada. Pero sí es cierto que me he controlado venciendo al apatetito irracional por comer algo cuando en realidad no tenía hambre. Y me he controlado sin apenas esfuerzo, solo siendo consciente de lo que iba a comer y lo que me supondría a medio plazo.

Además, solo en esta semana ya he descubierto algunas recetas que van a incorporarse a mi repertorio habitual. Algunas de ellas las iré compartiendo por aquí, en cuanto las vuelva a hacer y les consiga hacer fotografías adecuadas (que ahora tengo mi iPhone en el médico y no tengo una cámara decente).

Así que mi primera evaluación de entulínea es muy positiva. Pienso continuar por el momento.

11 maneras de llevar… un calabacín

En la historia de la música hay un momento en el que la mandolina se erige en superstar absoluta; se trata de la serenata «De vieni alla finestra» del Don Giovanni de Mozart. ¡Ojalá hubiera yo tenido  la habilidad de tañer la mandolina de ese modo! Pero me tengo que conformar con mi otra mandolina, que además es de las baratas pero que me viene muy bien para la cocina.

Mandolina

En medio de la absoluta y total crisis económica en la que nos encontramos, viene muy bien recurrir a recetas baratas y sencillas. Recetas con las que poder aprovechar el fondo del cajón de la nevera, donde quedaron olvidados por descuido dos calabacines que pedían a gritos ser cocinados de inmediato.

En algún blog que no consigo recordar leí que en España infrautilizamos el maravilloso calabacín, y que lo constreñimos a formar parte de un reducidísimo número de recetas y de elaboraciones. Esto contrasta, por ejemplo, con el papel estelar que esta verdura tienen en la cocina italiana, por ejemplo. Este comentario y esta comparación hirieron mi pundonor, de manera que decidí recordar de qué maneras suelo utilizar el calabacín, e invito a mis lectores a que amplíen esta lista con sus comentarios:

  1. Crema de calabacín
  2. Zarangollo
  3. Tortilla de calabacín
  4. Calabacines rellenos
  5. Formando parte del pisto
  6. Espaguetis de calabacín
  7. Mousakka (cuando uno tiene alergia a la berenjena)
  8. ¿Flores de calabacín?

Ya no se me ocurren más recetas. Así que pido ayuda, por favor. Yo voy a ampliar este repertorio con una receta nueva, de la que forma parte la primera imagen de esta entrada.

PASTEL DE CALABACÍN

Pastel de calabacín con ragú

  • 2 calabacines medianos
  • 1 cebolla
  • 2 vasos de puré de patata
  • 3 huevos
  • 30 grs de Parmesano o Grana Padano rallados
  • 1 cucharada de aceite de oliva (con aroma de albahaca)
  • 2 cucharadas de queso rallado para fundir (Emmental o Mozzarella)
  • Sal, pimienta y perejil picado

Como se muestra en la primera imagen, los calabacines se pelan dejando parte de la piel, que es riquísima en fibra, y con ayuda de una mandolina se corta en rodajas muy finas. Si no se tiene mandolina habrá que recurrir a la maña y al buen pulso. Las rodajas de calabacín, junto con la cebolla cortada en plumas se mezclan con el aciete de oliva y se salpimentan. Se cuecen en el microondas, cubiertos, durante 2 tandas de 4 minutos cada una a máxima potencia (800 W).

Mientras se cuecen los calabacines y la cebolla en el microondas, batimos enérgicamente los huevos, les incorporamos sal, pimienta y el queso rallado. Una vez cocida la verdura, la incorporamos al huevo, pero sin mezclarlo. No se trata de hacer tortilla, sino de que las rodajas de calabacín se empapen. En la siguiente imagen se aprecia cómo me gusta que queden.

Proceso pastel calabacín

En la misma fuenta de cristal donde hemos cocido la verdura, extendemos el puré de patatas que tenemos previamente preparado; este puré puede ser natural o elaborado a partir de copos. Disponemos encima del puré el calabacín. Como se aprecia en la imagen, mantiene su forma y su consistencia porque aunque está cocido, no se ha deshecho. Para que la receta quede bonita, debemos intentar que las rodajas de calabacín se superpongan unas a otras, que no se amontonten. A quien no le guste la verdura tan firme, deberá cocerlo en el microondas durante más tiempo.

Vertemos el huevo que nos haya quedado sobre las verduras y espolvoreamos un poco de queso rallado para fundir. Llevamos el pastel al microondas y lo volvemos a cocer durante 6-8 minutos más, hasta que veamos que el huevo ha cuajado.

Con las cantidades de esta receta salen 4 raciones suficientes. Una sugerencia para servirlo es acompañado de una ensalada de guisantes crudos y con un ragú de ternera.

Primer repaso a las recetas de este blog (y 3)

El mes de marzo fue de sequía en este blog. Varias razones familiares y laborales me tuvieron apartado de este foro, muy a mi pesar. Sin embargo parece que fue comenzar abril y de nuevo encontré la senda.

Zanahorias braseadas

Zanahorias braseadas

Patatas Strogonoff

Patatas Strogonoff

Tostada con pollo y pisto

Tostada de pollo y pisto

Hamburguesa casera

Hamburguesa casera

Primer repaso a las recetas de este blog (2)

Continuamos con el respaso de las recetas que he ido publicando en est blog hasta hoy. Un corto camino, pero muy satisfactorio. Antes de darle al botón de “Publicar” he repasado lo que he escrito para este post y me he dado cuenta de que, sin haberlo previsto, la colección de recetas de hoy me ha quedado muy colorida y de lo más «Cocina Internacional».

Esto me sirve para recordar que la DIETA MEDITERRÁNEA es una de las más saludables del mundo; pero que no consiste únicamente en seguir recetas de cocina tradicional española (¡qué chauvinismo más insultante la de quienes piensan esto!), sino que se trata de una serie de principios de alimentación, de relación con el entorno y de lógica alimentaria que para llevarla a buen término puede tomar prestadas recetas originarias de otras latitudes.

Espaguetis de calabacín

Espaguetis de calabacín

Mousakka Púrpura

Falsa moussaka violeta

Huevos con tomate

Huevos con tomate

“Lasagna” de surimi y quark

Lasagna de surimi

Mi fabulosa receta de guacamole

Guacamole con langostinos

Primer repaso a las recetas de este blog (1)

Ha llegado el momento de echar un vistazo a los más de 110 post que tiene este blog en tan corta andadura. Aunque no era ni es mi idea convertir este espacio en un libro más de recetas, creo que puede ser de utilidad hacer una primera revisión de aquellas recetas que han ido colándose y que pueden servir de revisión y para refrescar ideas.

Rollo de salmón con caperuza

Rollo de Salmón con capucha

Alcachofas con jamón

Salchichas al vino

Potaje estofado de alubias con espinacas y albóndigas de atún

Guisado de alubias con espinacas y albóndigas de atún

Alcachofas con jamón y salchichas al vino

Caldo de verduras

Sopa de verdura

Ensalada de lechuga, naranja y frutos secos

Merluza al limón

Ensalada de lechuga y naranja

Merluza al limón

Acercándome a Weightwatchers

3552123084_28b0cb7484Hoy he pasado por delante del local de reunión de Entulínea de Weightwatchers y me he decidido a entrar. Sé que en varias ocasiones he dicho que no estoy a dieta y que no quiero estarlo. Sin embargo me ha sorprendido que la información recibida coincide casi al 100% con el planteamiento que llevo, al menos a nivel teórico, desde que comencé con este blog. No se trata de una dieta al uso, de una dieta restrictiva o de una dieta que haya que estar mirándoselo todo constantemente; más bien consiste en llevar una vida y una alimentación saludables, pero con el añadido del apoyo de grupos en la misma situación que uno para mantener la motivación. Precisamente aquello que hace unos días escribía que echaba en falta en otras dietas teóricamente muy buenas.

Lo estoy pensando. No voy a decir que ya estoy decidido totalmente, ni que me muestre reacio. Lo estoy pensando. En cualquier caso, si hay que ver una parte menos positiva, hay que hacer un desembolso económico que, aunque no es muy fuerte, ahora mismo hay que contar hasta 100 antes de llevarla a cabo.

¿A quién no le gustan las hamburguesas?

Que levante la mano quien, honestamente, deteste las hamburguesas. Con su sabor intenso, con sus salsas, con su ambiente americanoide, con su je ne sais quoi que no se puede explicar. Son una delicia, muy a pesar de lo altamente NO recomendables para la salud que son, sobre todo si se consumen con demasiada asiduidad. Recordemos que lo malo, de tanto en tanto, mal no hace tanto. El problema de las hamburguesas de famosas cadenas americanas no estriba tanto en la estratosférica cantidad de calorías con que cuentan sino en que hay gente que las incorpora a su dieta habitual, y ahí está el problema. Como afirma Juan Revenga, los excesos son perdonables cuando son anécdota, pero son preocupantes cuando se convierten en rutina.

Las hamburguesas por sí mismas no son en absoluto negaticas; si se siguen pautas higiénicas adecuadas, si se preparan con ingredientes de calidad y si no se abusan de acompañamientos innecesarios. Es más, se trata de un “plato” característico de una comida que las películas y la industria norteamericanas han querido desvirtuar pero que, siguiendo recetas caseras auténticas, son verdaderas delicias. No deberíamos caer, en la medida de lo posible, en el barbaridad de comprar hamburguesas preparadas de supermercado; sobre todo después de conocer investigaciones como la de la OCU, que denuncia la pésima calidad de estas hamburguesas elaboradas.

Hamburguesa casera

Para mí, ahora que lo sé, resulta un crimen comprar pésimas hamburguesas ya modeladas por ahorrar en tiempo y en… tiempo. Es que no se me ocurre otro motivo para comprarlas ahora que sé hacerlas en casa.

Para preparar nuestra hamburguesas caseras, lo principal es comprar buena carne de ternera (o de tenera y cerdo). Apunto aquí que tampoco es bueno comprar los paquetes de “carne picada” de los supermercados. Por curiosidad, deberíamos mirar las etiquetas para, en primer lugar ver que en muchos casos aparece rotulado “preparado cárnico”, y en segundo lugar se declaran una serie de conservantes, estabilzante, acidulantes, etcétera que nos ahorraremos si compramos la carne en la carnicería y nuestro carnicero nos la pica.

A partir de ahí, recetas hay miles en internet. Recomiendo buscar recetas en inglés (curiosamente pocas usan huevo como aglutinante, a diferencia de las recetas en español). A continuación voy a dar yo la receta que más habitualmente preparo, y que además de ser sencilla me resulta muy sabrosa.

INGREDIENTES (4 hamburguesas)

  • 500 grs de carne de ternera picada
  • 2 cucharadas de cebolla finísamente picada
  • 1 cucharada de salsa inglesa (Lea & Perrins o Worcester sauce)
  • 1 cucharada de café de mostaza inglesa
  • 1 cucharada de salsa de tomate (tomate triturado y colado)
  • 1/2 cucharada de café de sal
  • 1 pizca de pimienta
  • 1 o 2 cucharadas de aceite de oliva v.e.
  • 2 cucharadas de queso parmesano rallado

Para preparar las hamburguesas, recomiendo sacar la carne picada del frigorífico un par de horas antes para que pierda el frío; antes no he dicho que conviene elaborarlas lo antes posible después de comprar la carne para evitar contaminaciones. Mezclamos en un cuenco todos los ingredientes; yo prefiero hacerlo con un tenedor en lugar de con las manos; las manos solo las utilizo al final, porque conviene que la mezcla no resulte muy homogénea (en este sentido los ingleses diferenciarían entre los verbos mix y blend; nosotros haremos lo primero).

Una vez hecha la mezcla, como he dicho antes sin manosearla mucho, la dejamos reposar un rato. Nos mojamos las manos con agua fría y preparamos las hamburguesas con las manos. A la hora de asarlas, lo ideal es calentar la plancha y aceitar ligeramente la hamburguesa, no la plancha. Conviene moverlas poco, es decir, darle la vuelta una sola vez, y hacerlas a nuestro gusto de cocción.

Hamburguesa casera 2

Hoy he preparado hamburguesas para cenar, y las he acompañado con unas patatas con su piel cocidas al vapor. Otras alternativas de acompañamiento son las ensaladas, los encurtidos, unas verduras cocidas o un buen pan. El ketchup (de la marca Heinz) es un acompañante muy bueno para estas hamburguesas, y también una buena salsa de mostaza o una rica mahonesa casera.

Una cena (casi) sencilla y muy completa

Anoche para cenar tuvimos tostadas.

Odio la moda de decir «tostas», como si emplear una palabra según su forma habitual fuera en desprecio a la realidad que representa. No comprendo por qué en un restaurante chic tengan en su carta tostas y no tostadas, si luego explican lo que llevan. Así que aquí está esta mi receta de una completa y nutritiva TOSTADA. En ella se mezcla verduras, cereales, proteína y grasas saludables. Una delicia.

Tostada de pollo y pistoINGREDIENTES

  • Pan casero (1 rebanada generosa por persona)
  • Un filete de pechuga de pollo
  • Mantequilla (no margarina, que es mantequilla falsa)
  • Pisto casero
  • Queso rallado para fundir
  • Queso fresco tipo Burgos
  • Aceite (aromatizado)
  • Sal y pimienta

Tostar la rebanada de pan. Untarla con una avellana de mantequilla. Colocar encima la pechuga de pollo asada a la plancha. Cubrir completamente con abundante pisto. Espolvorear un poco de queso rallado y derretirlo en el microondas (1 minuto a media potencia).

El queso Burgos se puede servir de acompañamiento, rociado con un hilo de aceite de oliva v.e. En este caso, el que tengo aromatizado con albahaca frescas y tomates secos. Encima sazoné con un poco de Toque Morocco. Estos pedazos de queso fresco, con su sabor fresco y un poco neutro, crean un delicioso contraste con la potencia del pisto.

Lo de casi sencilla referido a la cena es porque al menos el pisto conviene tenerlo de antemano. En mi caso ayer el proceso fue el inverso: primero preparé una buena cantidad de pisto y luego pensé cómo podría darle uso por la noche.

Ingredientes del pistoPISTO

  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento verde
  • 1 cebolla
  • 1 bulbo de hinojo mediano
  • 1 calabacín
  • 1 berenjena
  • 3 tomates maduros
  • 4 cucharadas de aceite de oliva v.e.
  • Sal y romero

Cortar todas las verduras en brunoise. Freír todas las verduras, excepto el tomate, a fuego suave. Yo lo hago en la olla superrápida cubierta con la tapa de cristal. Aparte freír el tomate, con una cucharadita de sal, también a fuego medio para que evapore gran parte de su líquido de vegetación. Cuando ambas frituras estén hechas, verter el tomate sobre el resto de verduras y mezclar bien. La cantidad de pisto resultante es bastante grande. No obstante, sale tan rico que casi siempre dura menos de lo que tengo previsto. Hoy por ejemplo, me he traído una buena cantidad a la academia y esta ha sido mi comida, junto con unos palos de surimi.

El ponerle hinojo al pisto sé que no respode a las recetas clásicas, pero en una ocasión lo probé y el punto de dulzor y aroma que le aporta me encantó. Desde entonces es parte de mi receta básica de pisto, que no sé realmente si es o no manchego, por eso no le he escrito ese apellido.

Por qué no pierdo peso

El pensabundoAl cabo de varios meses sigo estando gordo seboso. Es más, después de una temporada allá por febrero, debido a varios motivo que he medio mencionado ya, en lugar de perder peso, fui recuperando lo poco que había conseguido perder. A este post lo iba a titular «Por qué no consigo perder peso» pero me sobraba el verbo conseguir porque conozco perfectamente la razón de no conseguirlo.

En primer lugar, repito que YO NO ESTOY A DIETA. No quiero estar a dieta ni quiero vivr ni un día más bajo la esclavitud de una dieta. Sin embargo, tampoco quiero seguir viviendo bajo la esclavitud de 40 kilos de grasa abyecta que me sobran. Quiero tener un cuerpo normal, entedido como un cuerpo si bien no atractivo, tampoco repulsivo de ver, entendido como un cuerpo que no produzca por el hecho de existir dolor en las rodillas. Capisci?

Alguien me pregunta -me da la impresión que con un poquito de mala hostia- que cómo es que no adelgazo si “como tan sano”. Y bien, sí, como sano… cuando me ven. Pero lo que no ven es cuando estoy solo y no tengo ganas de complicarme un poquito la vida. La dieta mediterránea bien entendida y bien llevada a cabo sigue siendo mi norte y lo único que me ha convencido ahora mismo de ser lo correcto.

Así que ¿por qué no pierdo peso? Pues porque tengo muy floja la motivación que hace falta para seguir un hábito de vida distinto al que mi cuerpo está acostumbrado. Porque es muy fácil caer en la tentación con mayor frecuencia de la deseable. Porque cuando fui a “clínicas dietéticas” (espero que lo fueran), estaba bien que me dijeran lo que no debía comer, pero eché de menos apoyo psicológico para vencer la desmotivación.

Solo digo dos palabras: Alicante / Flamingo

Quienes sean convecinos míos, y me vienen a la cabeza varios nombres (Sandra, Lydia, Jose Luis, Ynmaculada, mi madre…), seguro que habrán sintetizado en su cabeza una imagen y un nombre, unido a una inocente sonrisa y quizá alguna acelaración  del corazón:

ALICANTE+FLAMINGO=PATATAS STROGONOFF

No voy a dar más explicación acerca de esta ecuación; en internet he descubierto que hay muchísima información al respecto. Simplemente digo que las Patatas Strogonoff es uno de esos platos supuestamente tontos de tan fáciles de hacer, pero que seducen por su sabor, y también por su poder evocador. Yo lo tengo en mi memoria en el mismo hueco que el sabor de la antigua Pantera Rosa (la de ahora no sabe igual).

Patatas Strogonoff

RECETA PARA 2 PERSONAS

  • 2 patatas de carne amarillas (resultan más crujientes y firmes)
  • 200 grs de carne picada
  • 200 ml de nata para cocinar 0 300 ml de leche evaporada
  • 1 cucharada de coñac o de whisky
  • 1/2 cucharada de salsa inglesa (Lea&Perrins)
  • 1 nuez de mantequilla (¡no de margarina!)
  • Sal, pimienta y nuez moscada

Pelamos, cortamos y freímos las patatas de manera que queden como más nos gusten. Si tengo tiempo, lo que yo hago es dejar las patatas cortadas en un cuenco con agua fría durante no menos de 15 minutos para que suelten parte de su almidón, luego las seco con un paño de cocina y les hago una doble fritura o fritura francesa (primero se fríen a temperatura no muy alta y se retiran antes de que tomen color, se dejan enfríar un par de horas y finalmente se fríen en aceite muy caliente).

En una sartén o en una cacerola baja derretimos la mantequilla, sofreímos la carne picada, la sazonamos (después de sofrita, nunca antes) con el resto de ingredientes sólidos y líquidos y dejamos que la salsa reduzca y quede cremosa. Cuando esté hecha, vertemos la salsa Strogonoff sobre las patatas fritas que habremos tenido desgrasándose en un plato sobre papel de cocina (ya lo habremos retirado, claro).

Como se ve, esta receta es de todo menos mediterránea, dietética ni saludable. Pero como digo a menudo, la salud a veces consiste también en darse placeres prohibidos.

Ah. También para los alicantinos, les dejo aquí esta foto. Ya sabrán por qué lo hago.

Nevada Aitana abril 2013

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