¡Que yo no estoy a dieta!

Ensalada lechuga

Muy a menudo tengo que repetir esa cantilena una y otra vez: NO ESTOY A DIETA. Por muchas y variopintas razones, aunque todas soy capaz de resumirlas en solo una:

ESTOY HARTO DE SEGUIR DIETAS QUE FUNCIONAN DURANTE UN TIEMPO A COSTA DE MUCHOS SACRIFICIOS PARA, AL FINAL, VOLVER AL MISMO SITIO DONDE HABÍA EMPEZADO, LA GORDURA.

Mucha gente replicará: claro, si sigues una dieta y pierdes peso y luego la dejas y te atiborras, normal que recuperes el peso.

¡Vaya, nunca lo habría pensado! (mode ironía/sarcasmo ON). No tengo claro que estas personas hayan seguido dietas para adelgazar (adelgazar, no perder 4 mierdosos kilos), ni sean conscientes del desgaste psicológico que suponen.

La cuestión, siendo obvia, creo que debe expresarse de otro modo (donde dice «tú», léase «yo»):

Si estás gordo es porque sigues unos patrones alimenticios incorrectos para tu constitución. Si después de perder peso haciendo una dieta retomas los mismos comportamientos erróneos, volverás a estar gordo. El problema no es que la dieta no funcione, sino que ni antes ni después de ella tú te alimentas de la manera correcta. Dicho esto, por supuesto, con todas las salvedades hacia casos especiales que haya que tener en cuenta (menopausia, parto, enfermedades tiroideas, etc.)

Estas líneas las ha motivado la lectura de la entrada de hoy del genial nutricionista Juan Revenga, autor del blog El Nutricionista de la General. Revenga termina su repaso a varias tipologías de dietas con un párrafo que no me resisto a copiar (espero que me conceda el permiso que no le estoy pidiendo):

En resumen: Si sigues empeñado en “hacer dieta” ten presente que las mejores dietas no son las que están cuajadas de restricciones sino más al contrario, de buenas sugerencias. Una buena “dieta” no debería incluir la inclusión sistemática de suplementos (para eso ya están los alimentos). Además, debe ser buena para el corazón, los huesos, el cerebro el aparato digestivo, etc. es decir, para la salud en general y no solo para bajar el peso. Al mismo tiempo, debería poder mantenerse durante años y no implicar soluciones rápidas. Pero eso… eso ya no sería “hacer dieta”, y sí una vez más, lo que te sugiero que hagas: cambiar malos por buenos hábitos.

REVENGA, Juan (29/01/2013): «¿Cual es tu dieta preferida para adelgazar?», en el blog El Nutricionista de la General.

En una comida, dos sorpresas

Hoy he continuado con mi plan del Menú semanal. Casi me sorprendo a mí mismo por la constancia con la que estoy siguiéndolo. Lo digo por mí, no por la dificultad de seguir esta planificación, ya que resulta enormemente práctica y facilita mucho la vida.

Hoy he preparado una ensalada en la que predominaba el elemento “crujiente”. Y aquí llega la primera sorpresa. La ensalada de hoy la he preparado con canónigos, zanahoria rallada, rabanitos y… tirabeques.

Ensalada y pollo al curry

Los tirabeques, o pisaltos, los probé el año pasado y me parecieron deliciosos. Se trata de una vaina de temporada, del mismo género que los guisantes, pero con una semilla tan fina que lo que interesa culinariamente es precisamente su vaina. Tiene un sabor muy agradable, mucho más suave y dulzón que el de las judías planas. Para conservar este sabor, así como sus nutrientes, se aconseja darle una cocción breve o poco agresiva; yo los he hecho en el microondas durante solo 2 minutos (a 800 W), con lo que han quedado con una textura aún crujiente, pero no tanto como si estuvieran crudos. Otra manera de prepararlos es con un rápido salteado, acompañados de otros productos de sabor suave para que no se impongan al de esta hortaliza.

La comida de hoy se ha completado con pollo y arroz integral al curry, y un plátano de postre. Como se puede apreciar en la imagen, el tuper que compré para Reyes me ha venido muy bien a la hora de poner en práctica un consejo para los que buscamos que nuestra alimentación sea más saludable de lo que era:

Que lo que viene siendo tu plato principal se convierta en tu guarnición, y lo que era tu guarnición sea tu plato principal.

Por supuesto, este consejo no funciona para aquellos cuya guarnición consistía en patatas fritas. De lo que se trata es de seguir la pirámide de la alimentación mediterránea, que dicta que la mayor cantidad de nutrientes diarios deben proceder de verduras y hortalizas. Las frutas quedan un poco reducidas si queremos perder peso, debido a su alto contenido en azúcar.

Para terminar, llega la segunda sorpresa. Creo que ya he dicho en alguna ocasión que trabajo en una escuela de español para extranjeros. Y que a diario como allí; es decir, en la sala de profesores. Pues hoy he encontrado sobre la mesa unas cajas con unos dulces rusos que nos ha regalado una alumna de Moscú que viene varias veces al año a estudiar con nosotros. En concreto los dulces de la imagen son unas grosellas naturales enteras glaseadas y cubiertas con una espesa capa de azúcar impalpable y algo que me recuerda al “pica-pica” de fresa ácida. ¡Uhm!, no he podido resistir la tentación y han sucumbido más de una de estas bolitas. Deliciosas.

Bolas de grosella glaseadas

Colores para regalarle al paladar

Hoy he comenzado con el menú de la semana número 12 con mucho colorido. Anoche preparé la moussaka, pero sin berenjena, porque me he dado cuenta de que por mucho que lo intente la berenjena no me gusta. Así que decidí hacerla con calabacín; pero, ¡oh sorpresa!, no quedaban calabacines en el frigorífico. Así que tuve que improvisar con los ingredientes que fui encontrando y lo que salió fue lo que se ve en la fotografía.

Falsa moussaka violeta

MOUSSAKA PÚRPURA (1 persona)

  • 1/2 calabacín mediano cortado en finas tiras y precodido al microondas
  • 200 grs de carne picada1 cebolla picada (utilicé una cebolla roja)
  • 1 diente de ajo
  • 1 patata mediana (utilicé 3 patatas violeta pequeñas)
  • 4 o 5 ramilletes de coliflor cocida en el microondas (en sustitución del calabacín, que no había)
  • 3 cucharadas de leche (para el puré de patata)
  • 1 puñado de queso para fundir
  • Aceite de oliva, sal y pimienta

La preparación de la moussaka es sencilla. Se trata de tener listo un sofrito de cebolla, ajo y carne (se puede cocinar tipo ragú, con vino tinto y salsa de tomate) y alternar capas de calabacín/berenjena, patata, sofrito y terminar con calabacín/berenjena. Al final, se cubre con queso y se gratina. Yo lo derretí en el microondas, por no encender el horno y porque la moussaka la monté directamente en el tupper que me llevo al trabajo.

Esta receta me ha hecho pensar en la posibilidad de programar un menú semanal basado en una carta de colores. Cada día de la semana tendría el predominio de una gama de colores.

Rueda de colores

Ya he leído en varios lugares, buscando información sobre esto de las comidas por colores, que conviene combinar los 5 colores en las comidas diarias, por aquello de que cada color tiene un predominio de un nutriente. Sin embargo, y siendo esto correcto, debo recordar que el equilibrio absoluto en cada una de las comidas es un ideal, y que el equilibrio debe buscarse en el conjunto de nuestra alimentación, como dicen Fuster, Adrià y Corbella (2011, pág 194), no en cada una de nuestras comida.

Creo que esto de diseñar «Una semana de colores» puede ser una idea. ¿Alguien quiere colaborar en ella?

Menú semanal: semana 12

SEMANA 12

LUNES Moussaka de calabacín (350 Kcal)
Coliflor al vapor (40 Kcal)
Lomo fresco a la plancha (240 Kcal)
MARTES Ensalada con remolacha (35Kcal)
Pollo al curry (350 Kcal)
Guisantes con jamón (117 Kcal)
Langostinos cocidos (240 Kcal)
MIÉRCOLES Crema de calabacín (100 Kcal)
Tortilla de atún (205 Kcal)
Judías salteadas con jamón (170 Kcal)
“Lasaña” de surimi con quark (125 Kcal)
JUEVES Arroz con conejo (320 Kcal) Tortilla de alcachoda (250 Kcal)
Jamón serrano (54 Kcall)
VIERNES “Cuscús” de coliflor (20 Kcal)
Pollo al horno (218 Kcal)
Pizza de carne (350 Kcal)

*Las calorías son aproximadas, en base a una cantidad estimada.

Un fantástico fin de semana

Cuando llega el viernes, como siempre, uno encara los siguientes dos días con una mezcla de expectación y de ganas. Toda la fatiga de la semana laboral que ha terminado es como si de desvaneciera y de repente creemos estar llenos de energía para hacer esto o aquello: levantarse temprano el sábado, darle una limpieza a fondo a la casa -que durante la semana la hemos tenido algo descuidada-, ir a comprar al mercado unas hermosas frutas y verduras, y algunas flores, llamar a los amigos para quedar a tomar un café por la tarde… proyectos que se transforman en pocos minutos en el cuento de la lechera. Porque al final el fin de semana suele convertirse en un constante estar tumbado sin fuerzas para nada.

Sin embargo este fin de semana está siendo diferente. Comenzó anoche con una cena con amigos a los que no veía, a algunos de ellos, hacía más de 10 años. Y realmente me apetecía verlos -a uno en especial, ya sabe-. La velada fue encantadora. Esta mañana no lo ha sido tanto puesto que he tenido que ir de entierro; pero también es gratificante encontrar a familiares que hace tiempo que no ves y que ahora, cada vez más a menudo, solo te encuentras en estas circunstancias. Luego mi madre me ha invitado a comer en una tasca muy apañada cerca del parque de Canalejas de Alicante. Esta noche tengo cumpleaños de una preciosa niña que siempre que me ve me pone la sonrisa en la cara con sus besos, abrazos y sus gritos de «¡tío, tío!».

Y mañana domingo se presenta también interesante. Caben varias posibilidades, como una excursión por algún monte cerca de Novelda con mi chico y mi HNB*, o una tarde de series de televisión y palomitas. O ambas cosas el mismo día, ya veremos.

Mañana por la noche, cuando estemos en ese periodo de reflexión semanal, de revisión de lo pasado, podré decir con satisfacción que, por lo menos, este fin de semana ha sido interesante y variado.

Santuario La Magdalena Novelda

* Hermano No Biológico

Lo que creo que es un nutricionista

Aplausos

A continuación dejo un artículo de Juan Revenga, El Nutricionista de la General, donde pone los puntos sobre las íes acerca de en qué consiste su trabajo como nutricionista. Esta entrada es la contestación a los comentarios de un troll en una entrada anterior donde ponía en evidencia las famosas “dietas mágicas”, con las que -sin tantos argumentos como tiene él- no estamos muy de acuerdo en este blog, ahora por reflexión y lógica, pero antes por experiencia. Bravo por él.

En artículo, y recomiendo leerlo entero, se puede encontrar aquí: Lo “fácil” de despotricar contra algo y no aportar soluciones.

Enlace: lo que hay que comer en la temporada de invierno

Alcachofa

En este enlace, el inefable Mikel López Iturriaga nos alecciona sobre distintos productos vegetales propios de la época en que nos encontramos. También da varias recetas, algunas de las cuales pienso probar.

Ya en su momento, reflexionando sobre las ventajas del “Menú semanal”, explicaba yo que era muy beneficioso comprar los productos de temporada y de cercanía por varios motivos: precio, calidad y respeto al medio ambiente; quisiera recordar ahora que en los enlaces de la derecha hay un calendario de las frutas y verduras de temporada.

Menú semanal: semana 11

SEMANA 11

LUNES Pasta de calabaza (56 Kcal)
Pechuga de pollo a la plancha (142 Kcal)
Pimiento asado (45 Kcal)
Langostinos cocidos (240 Kcal)
MARTES Judías cocidas con tomate (80 Kcal)
Rollo de carne relleno (311 Kcal)
Alcachofa asada (180 Kcal)
Palos de surimi con pesto (200 Kcal)
MIÉRCOLES  Fideos de calabacín (76 Kcal)
Salchichas de pollo al vino (2=104 Kcal)
 Coliflor hervida (40 Kcal)
Tortilla de mejillones (207 Kcal)
JUEVES Cuscús de quinoa con garbanzos (320 Kcal)
Hígado de pollo guisado (175 Kcal)
 Crema de calabacín (100 Kcal)
Sándwich de atún y cebolla (257 Kcal)
VIERNES Ensalada de colores (20 Kcal)
Hamburguesa a la plancha (231 Kcal)
 Verduras a la plancha (120 Kcal)
Lomo fresco a la plancha (180 Kcal)

*Las calorías son aproximadas, en base a una cantidad estimada.

Ejercicio: crónica de esfuerzo y recompensas

Cuesta mucho desprenderse de la pereza, calzarse las deportivas y salir a la calle. Más cuando el día es desapacible como hoy, con la famosa “ciclogénesis explosiva”. Digo que cuesta mucho, pero esta semana parece que estoy en vena y ya he cumplido con mi obligación tres veces. Y las tres veces, después de una hora de sudar y respirar con dificultad, me he convencido de que el ejercicio físico es una de las actividades más satisfactorias que existen.

Y por si la gratificación física y emocional no fueran suficiente, el cielo hoy me ha regalado un espectáculo a modo de premio merecido. Así cualquiera.

Atardecer desde el Tossal

3 fabulosas recetas para la fiambrera

Esta semana he querido fotografiar dos de las comidas que he llevado al trabajo en mi fiambrera. Por cierto, una fiambrera fantástica que me autoregalé para Reyes y que tiene dentro 3 compartimentos independientes, lo que me viene de perlas para poder llevar la comida principal y la guarnición sin que se junten durante las horas que van desde que lo preparo hasta que como.

Alcachofas con jamón. Salchichas al vino

Alcachofas con jamón y salchichas al vino

Preparadas en el microondas. Es tan secillo como hacer lo siguiente:

1º picar finamente la cebolla y/o el apio y calentarlas en el microondas al 75% de la potencia, durante 5 minutos, con una cucharada de aceite aromatizado con albahaca. Cocerlo todo en un cacharro de cristal adecuado para microondas y cubierto por otro superior.

2º añadir el jamón picado y darle otros 3 minutos a la misma potencia.

3º añadir la alcachofa ya cocida. Mezclarla con la verdura y el jamón. Sazonar con sal, pimienta y hierbas provenzales. Terminar de cocer 4 minutos a la misma potencia.

4º Hacer 3 o 4 cortes por lados opuestos a cada salchicha. Colocarlas en el utensilio de cocción del microondas, repartidas por el exterior, que es donde las microondas llegan mejor. Verter media cucharada de vino tinto sobre cada salchicha. Cocer durante 6-7 minutos a media potencia. Darles la vuelta y si es necesario cocerlas 2 o 3 minutos más. Sazonar con sal y hierbas provenzales.

Tiempo de preparación: 25 minutos. Energía: 375 Kcalorías si usamos salchichas de pollo/pavo.

Las alcachofas se pueden cocer previamente en la olla rápida durante 3 minutos o, como hago yo por comodidad, usar alcachofa de lata. Si usamos alcachofas en coserva, conviene lavarlas muy bien, incluso sumergiéndolas en agua, para “apaciguar” un poco el intensísimo sabor a limón que tienen. Si las limpiamos nosotros, hay que recordar que es mucho mejor ponerlas después de pelarlas en un bol con agua fría y un buen ramillete de perejil que con limón; el efecto antioxidante es tan bueno o mejor, y no le altera nada el sabor.

Potaje estofado de alubias con espinacas y albóndigas de atún

Guisado de alubias con espinacas y albóndigas de atún

Esta receta es una variación de un potaje de Pascua que hace mi madre todos los años. El suyo lleva garbanzos, pero lo importante de esto es el utilizar legumbres, que deben incluirse semanalmente en nuestra dieta. En esta ocasión yo lo he preparado con judías pintas, pero se puede hacer con garbanzos, con soja, alubias blancas, etc.

1º Dejar las legumbres como mínimo 12 horas a remojo con agua fría sin bicarbonato. No tirar el agua del remojo, será el que se utilice para guisar.

2º En la olla superrápida poner la cebolla picada, el ajo chafado, el laurel, la zanahoria cortada a rodajas, la calabaza en pedazos gruesos, el pimentón dulce, la sal, la pimienta, dos cucharadas de salsa de tomate, las legumbres rehidratadas y el agua en el que han estado a remojo. Si falta agua, echar un poco más. Cocer durante 10 minutos desde que emerge la segunda raya; recordar que es necesario bajar la potencia del fuego para mantener la presión pero sin que escape el vapor.

3º Mientras cuece el guiso, mezclar en un bol 2 latas de atún al natural, 1 huevo, 1/4 de cebolla finamente picada, 1/3 de cucharada de café de ajo en polvo (o 1 diente de ajo muy picado), sal y 2 cucharadas de harina de garbanzo (que se podría sustituir por pan rallado, pero la harina de garbanzo tiene menos calorías). Mezclar bien y formar albóndigas que freiremos en abundante aceite caliente y luego escurriremos sobre papel de cocina.

4º Cuando haya pasado el tiempo, y la presión de la olla haya disminuido por sí misma, abrimos la olla superrápida y añadimos las espinacas lavadas (o congeladas), que dejamos cocer junto con el resto del guiso durante no más de 5 minutos.

5º Lo que yo hago es llevar las albóndigas de atún aparte del guiso y añadírselas en el momento de calentarlo para comer.

Tiempo de preparación: 30 minutos (da para 2 raciones; la segunda se puede congelar perfectamente). Energía: 350 Kcal.

Lo que se ve de color naranja en el recipiente pequeño es calabaza cocida al vapor y machacada, con sal y aceite de oliva (35 Kcal por cucharada). Al final hoy se ha vuelto a casa sin tocar porque después del potaje no me cabía nada más. Este puré de calabaza podría igualmente prepararse sin sal ni aceite y tomarse como postre pues es dulcísima.

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