Buenos propósitos para las mesas de Navidades V

Si cierro los ojos y me esfuerzo consigo ver dentro de mi cabeza una de esas mesas de Navidad que salen en las películas americanas. Son una feria, un carnaval, una bacanal de comidas y platos deliciosos. Todos y cada uno de los platos son la Shirley Temple de la gastronomía y se me antojan, solo de verlos, inabarcables.

Eso, traído a una celebración patria, se traduce en fuentes de carne inundadas de salsas, de frascos de mayonesa o de salsa rosa, de bandejas con el fondo grasiento, de dulces y delicias monacales –que en este caso no es un sinónimo de ‘austeras’–. Pero aquí estoy yo para darle un giro a esto, con permiso.

Propósito #5: Pequeñas alternativas son grandes victorias

Las crudités son una magnífico entrante. Unos bastones de zanahoria, de apio o de pepino para mojar en una deliciosa salsa ligera de yougur y limón, o de queso batido bajo en grasas, o en un guacamole son una buena alternativa a los embutidos, quesos grasos, croquetas y otros fritos.

En lugar de salsa, limón o vinagreta. Los langostinos mojados en una salsa de soja alñada con wasabi están deliciosos. O unas gotas de limón sobre las rodajitas de pulpo. Vinagretas y salsa ligeras hay mil y una circulando por la red y en los libros de cocina.

Si no obstante apetece algo con mayor consistencia, no sería mala idea recurrir a nuestra turmix y hacer en casa una mayonesa, que está mucho más rica que cualquiera que se compre. Y la salsa rosa es sencillísima de hacer, y deliciosa. En lugar de salsas comerciales, salsas hechas en casa.

Mejor pan casero que de barra, y mejor de barra que industrial. ¿Cuánta gente ha preparado pan en casa? Aparte del placer que proporciona el haber hecho algo uno mismo, cuando se le coge mañan el pan hecho en casa está muchísimo más rico que el que se pueda comprar ya hecho. Y lo mejor es que no tiene la cantidad enorme de mejorantes que tienen otros. En todo caso, el pan de barra comprado en panadería es mucho mejor alternativa que los colines, tostadas extrañas y demás productos embolsados.

En lugar de postre, fruta. Se tiene la costumbre de terminar las cenas de Navidades con el típico turrón, mazapanes, polvorones, etc. Pero una cena tiene su conclusión ideal con una pieza de fruta, que ayuda a bajar el índice glucémico de la comida previa. Y de entre todas las frutas, quizá la reina para estas ocasiones sea la piña, por sus características “quemagrasa” además de su fantástica aportación de fibra. Los dulces, que son fabulosos, mejor dejarlos para un rato más tarde, separados de la comida.

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Acerca de Óscar Navarro
Nacido en Alicante en 1971. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante. Me dedico profesionalmente a la enseñanza de español a extranjeros. Aún sigo siendo casi inédito.

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