Buenos propósitos para las mesas de Navidades IV

España está situada en gran parte sobre una península. Siempre me resuena en la cabeza aquella frase de primaria (o no sé yo si es de antes, de cuando iba al parvulario en la Academia Cruz) donde se definía con entrañable soniquete aquello de «Una Península es una porción de tierra rodeada de agua por todas partes menos por una llamada is… mooooooo». Y lo que no es península es ínsula. O sea, que estamos rodeados de agua. Las estadísticas y la propaganda nos dicen que, tras Japón y Noruega, somos el país con la más activa flota pesquera del mundo. Verdad será.

Y sin embargo, no sé por qué me da la sensación de que en España comemos poco pescado. Al menos los jóvenes y los de mi generación, en general, comemos poco pescado. Otra cosa es la de mis padres y mayores, que ellos sí que saben. ¡Qué curioso!

Tanto las carnes como el pescado tienen colesterol. El colesterol forma parte de todos los animales. Pero todos los alimentos hay que tomarlos en conjunto, no pensando en los beneficios de cada una de las comidas. Y luego cada alimento tiene múltiples elementos, unos positivos y otros no tanto, que son importantes para nuestro organismo por el hecho de equilibrarse unos con otros.

Propósito #4: Y luego dicen que el pescado es caro

Omega 3

El pescado es la mejor fuente de hierro que existe, junto con las carnes rojas. Ni las espinacas ni las lentejas, a pesar de lo que afirma el saber popular, son competencia en cantidad de hierro. El pescado, también como la carne roja, tiene colesterol. Pero a diferencia de la carne, el pescado es una riquísima fuente de grasa insaturada omega 3, que tiene la capacidad de hacer bajar el colesterol malo de nuestra sangre y hacer subir el colesterol bueno. Además, se ha demostrado que el ácido graso omega 3 iene otros beneficios para los consumidores, como un aumento del rendimiento intelectual así como un descenso de los índices de depresión.

El pescado y el pollo son las proteínas más recomendadas para personas con problemas de hipertensión (y un obeso es una bomba de hipertensión andante). Precisamente por vivir en medios salados (hablo del pescado, claro; del pollo no sé por qué), sus cuerpos son capaces de aislarse de los niveles de sodio del agua marina, por lo que es mentira que un pescado sea salado; si no lo aliñamos bien, el pescado es de sabor más bien soso-dulce.

Los pescados de carnes rosa o anaranjada son ricos en una sustancia antioxidante que les proporciona ese color y que procede de las algas marinas de las que se alimentan. De los pescados, esas sustancias antioxidantes pasan a nuestro cuerpo.

Las beneficiosas sustancias que nos aportan los pescados se dan incluso en los pescados de lata. Atún, sardinas, mejillones en conserva son igual de sanos que frescos; y en muchos casos son mucho más cómodos.

Conociendo todos estos beneficios, no entiendo por qué seguimos pensando que el pescado es caro.

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Acerca de Óscar Navarro
Nacido en Alicante en 1971. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante. Me dedico profesionalmente a la enseñanza de español a extranjeros. Aún sigo siendo casi inédito.

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