El menú, ese gran desconocido

No me había dado cuenta de lo enormemente ventajoso que es tener pensado y escrito un buen menú semanal hasta que me he puesto a ello. Desde luego, es un gusto saber cada día lo que va uno a tener que preparar e ir a comprar solo lo que se necesita para ello.

Las ventajas son muy claras, como el ahorro que supone ir a comprar exclusivamente lo que se va a necesitar. Sé que no es fácil; tampoco lo es para mí, que cuando voy al súper a por sal acabo con dos bolsas llenas que me cortan la circulación en las manos. Pero si tenemos disciplina, y esto es imprescindible para alcanzar la meta deseada, conseguiremos traernos a casa exclusivamente lo que vamos a necesitar. Como mucho lo de dos días más tarde, no más.

Lo más habitual es llevar en el bolsillo nuestra lista de la compra en la típica hoja de  papel doblado. Pero hoy en día, que casi todos disponemos de teléfonos móviles con muchísimas funciones, hay muchos instrumentos que nos ayudarán a hacer la compra. Yo, por ejemplo, no puedo prescindir de las listas de todo tipo que escribo en Evernote, programa/aplicación estrella entre las de productividad, tanto en el hogar como en el mundo laboral. También me sirve para guardar recetas y páginas web que me parecen interesantes de guardar. Y tengo acceso a esa información desde cualquier lugar y dispositivo con conexión a internet.
Otro punto a favor de elaborar un menú semanal (o incluso para periodos mayores de tiempo, ¿por qué no?) es que podemos tener en cuenta los productos de temporada. Sin duda son los más deliciosos y comprándolos ayudamos a productores locales. Una idea interesante sería ir elaborándose un calendario de productos de temporada que podemos encontrar en nuestros mercados locales. Además, esto servirá para consumir con mayor frecuencia alimentos poco comunes, pero típicos de alguna zona, como aquí en Alicante los alficoces en verano, las granadas en otoño o las zanahorias moradas, tan dulces y deliciosas.

Por otro lado, el preparar el menú con antelación es vital en casos como el mío, que todos los días entre semana como en el trabajo. Yo trabajo en una academia y mi jornada, sea de 9 a 17, sea de 12 a 20 horas, hace que a mediodía tenga que comer en la sala de profesores. Por suerte hace ya unos años que conseguimos tener un rincón de comidas donde los que están en la misma situación que yo disponemos de microondas, sal, aceite y cosas para que la comida sea algo más que pura supervivencia. El menú semanal me permite prever qué voy a necesitar preparar para llevarme y así no tener que ir corriendo para no llegar tarde.

En definitiva, que la previsión de las comidas de la semana, mejor cuanto más detallada posible, nos ayuda desde cualquier punto de vista. Y si algunas veces flaqueamos y nos apetece saltarnos este planning tan estricto siempre tenemos los fines de semana para ello. Mamá, para el sábado arrós al forn, ¿vale?

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Acerca de Óscar Navarro
Nacido en Alicante en 1971. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante. Me dedico profesionalmente a la enseñanza de español a extranjeros. Aún sigo siendo casi inédito.

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